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Barroso defiende su legado en discurso de despedida y dice que la UE es ahora "más fuerte"

Rechaza que la Comisión haya defendido la austeridad a ultranza y culpa a algunas capitales del déficit de inversión
El presidente saliente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso -que dejará el cargo el 31 de octubre tras 10 años de mandato- ha defendido este martes su legado durante un discurso de despedida ante la Eurocámara y ha sostenido que la UE es ahora "más fuerte" y está "mejor preparada" frente a futuras crisis.
Barroso ha admitido ante los eurodiputados que su mandato ha estado marcado por dos grandes crisis. La primera institucional, provocada por el rechazo de Francia y Países Bajos a la Constitución Europea en 2005. Y la segunda la crisis de deuda a partir de 2010, que llevó al rescate de Grecia, Irlanda, Portugal y Chipre y a un programa de asistencia financiera para España y que según ha dicho es la más grave que ha vivido la UE.
"España estuvo bajo una fuerte presión, y también Italia. Estuvimos al borde del abismo", ha resaltado el político portugués, que ha recordado que la gran mayoría de analistas predijo una salida de Grecia del euro y muchos vaticinaron la implosión de la eurozona. "Estuvimos muy cerca del impago, de la bancarrota de algunos de nuestros Estados miembros", ha insistido.
"Si ponemos las cosas en perspectiva y pensamos dónde estábamos hace 10 años y dónde estamos ahora, podemos decir con pleno rigor y observancia de la verdad, que hoy la UE, al menos en la eurozona, está más integrada, ha reforzado sus competencias y que tenemos más formas para abordar crisis", ha sostenido Barroso.
"Somos más fuertes -ha proseguido el presidente saliente de la Comisión- porque tenemos un sistema más integrado de gobernanza, legislación para hacer frente a los abusos en los mercados financieros, un sistema mucho más claro de regulación y supervisión. Creo que ahora estamos mejor preparados de lo que estábamos antes para hacer frente a crisis".
A su juicio, la UE ya ha ganado "la batalla de la estabilidad", aunque ha admitido que el crecimiento "es todavía tímido" y ha abogado por un aumento de la inversión en línea con lo que defiende su sucesor, Jean-Claude Juncker. En todo caso, Barros ha tachado de "caricatura" que se considere la política de Bruselas como "completamente centrada en la austeridad".
"Si no ha habido una inversión más ambiciosa no ha sido por falta de ambición de esta Comisión o de este Parlamento. Fue por la oposición de algunas capitales", ha asegurado. En todo caso, ha avisado también de que "sería un error" dar marcha atrás en las reformas o recurrir a la deuda para impulsar el crecimiento.
Ante las críticas de falta de liderazgo y de someterse al dictado de los grandes países, empezando por Alemania, Barroso ha revelado que en los momentos álgidos de la crisis lanzó "llamamientos dramáticos" pidiendo más solidaridad a los países ricos y más responsabilidad a los más afectados por la crisis, pero que lo hizo en privado.
"La Comisión Europea es probablemente más discreta que otros. No queríamos que la Comisión fuera parte de la cacofonía de diferentes voces durante los momentos más graves de la crisis", ha alegado. "A veces es más popular presentar ideas imposibles y criticar a los otros, pero creo firmemente que la solución no es oponer a los países contra la UE", ha indicado.
En opinión del político portugués, "la forma de resolver los problemas en Europa no es a través de la revolución ni de la contrarrevolución, sino mediante el compromiso, la evolución y la reforma" y sin enfrentamientos entre instituciones y entre los Estados miembros y las instituciones.
CRÍTICIAS DE LOS GRUPOS DE IZQUIERDA
Su discurso de despedida ha concluido con un aplauso de los eurodiputados presentes en un hemiciclo semivacío. El portavoz del PP europeo, Manfred Weber, ha dicho que la evaluación de los 10 años de Barroso es "positiva" y el resultado "impresionante".
Por su parte, el líder de los socialistas, Gianni Pittella, le ha reprochado no haber mencionado el paro y ha considerado que "se cometieron errores graves en materia de política económica" durante la crisis y que "el pecado original fue la austeridad". No obstante, ha elogiado los logros de la Comisión Barroso en materia de lucha contra el cambio climático, política comercial o política de competencia.
Para el portavoz liberal, Pavel Telicka, el problema de Barroso ha sido la "falta real de liderazgo" y dejar el derecho de iniciativa en manos de los Estados miembros. Izquierda Unida y los Verdes han dicho que con sus políticas, el presidente saliente del Ejecutivo comunitario ha contribuido al aumento del paro y la pobreza y a transformar la deuda privada en deuda pública.