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Bogotá trata de disipar los miedos de los alcaldes que se oponen a las zonas de concentración de las FARC

El Gobierno de Colombia ha intentado disipar los miedos de los dirigentes de algunas comunidades en las que se ubicarán las zonas de concentración de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que estarán abiertas un máximo de 180 días desde la firma definitiva de la paz, un tiempo en el cual la guerrilla deberá haberse desecho de todas las armas.
Desde La Habana (Cuba), donde se ha suscrito el cese bilateral de las hostilidades, el negociador del Gobierno Humberto de la Calle ha advertido de que de esas 23 zonas, que estarán ubicadas en veredas de 12 departamentos, no generarán problemas en sus comunidades.
De la Calle ha advertido de que además de no generar complicaciones en la vida diaria de los habitantes, las regiones que alberguen zonas de concentración se verán beneficiadas con inversión, tal y como recoge Radio Caracol.
"Constitucionalmente las decisiones de orden público corresponden al presidente de la República, no estoy aquí siendo arrogante y no se trata de hacer imposiciones. Vamos a consultarlos, pero espero que no haya problemas", ha añadido.
Por su parte, el empresario colombiano Gonzalo Restrepo, representante de las empresas privadas en la mesa de negociación, ha insistido en que no habrá sueldos para los guerrilleros desmovilizados y que la idea es ayudarlos a que creen su forma de mantenerse, a través de negocios propios.