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Brown se aparta a un lado para facilitar el pacto

La encuesta del 'Sunday Times', que este domingo arrojaba que un 62% de los británicos querían ver la dimisión de Brown tras su sonada derrota electoral, ha debido de ser la puntilla para el anuncio de dimisión del todavía Primer Ministro del Reino. Un anuncio que no obstante, supone un guiño a los liberal-demócratas en pleno período de negociaciones para pactar un Gobierno de coalición.
"El líder liberal Mr Clegg me acaba de informar de que mientras está intentando cerrar su negociación con los conservadores, también desea llevar adelante un diálogo formal con el Partido Laborista", ha declarado Gordon Brown a los medios desde su residencia en Downing Street. "No tengo ninguna intención de permanecer en mi puesto más allá del tiempo necesario para asegurar el retorno al crecimiento económico y la reforma electoral que queremos acometer", ha declarado.
"Reconozco que el resultado electoral que hemos cosechado representa un examen sobre mi gestión, y ahora de lo que se trata es de llamar al partido a iniciar un proceso para enarbolar un nuevo liderazgo". Respecto a la fecha en la que Brown se marcharía, el Primer Ministro en funciones no ha sido concreto, pero se ha referido fechas posteriores al Congreso del Partido Laborista que está programado para septiembre.
Entretanto, los liberal-demócratas siguen en negociaciones con los conservadores para formar Gobierno: "Sabemos que es importante que cerremos el pacto ya, pero queremos actuar con la máxima cautela posible". La decisión y el anuncio de Gordon Brown deja el futuro político del Reino Unido más abierto incluso que antes de las elecciones.
Período de transición
No obstante, de momento, continuará en el número 10, en cumplimiento del deber constitucional que tiene atribuido hasta asegurar la formación de un Gobierno "estable" y mientras las formaciones implicadas en este proceso de negociaciones, ya con la suya como interlocutor oficial, "siguen buscando opciones". "El negocio de gobernar sigue", recordó, y aludió a citas como la promovida en Europa para hacer frente a la crisis financiera y en la que participa el todavía ministro de Economía, Alistair Darling.
Además, recordó su compromiso inicial de garantizar una administración "estable y fuerte" y, aunque inicialmente los liberaldemócratas apostaron por los 'tories' como interlocutores, en base al principio democrático de ser los ganadores en votos y escaños, ahora están dispuestos a abrir un canal paralelo para un posible acuerdo con sus 258 diputados. "Creo que es sensible y responsable para el país que aceptemos este proceso formal", confirmó.
Las materias prioritarias para este proceso de negociaciones, según avanzó, pasarán en el bando laborista por la promoción de un plan contra el déficit, especialmente ante la coincidencia de ambos partidos de "reconocer la necesidad de proteger los servicios" y reducir un agujero presupuestario inédito en las islas. Un objetivo que, según él, sólo puede quedar asegurado por lo que calificó como una "coalición progresista", al igual que el desafío de promover una agenda de reforma política que dé respuesta a los cambios electorales "que los ciudadanos piden".
Después de que la reforma en la materia se haya erigido como uno de los puntos de fricción entre los otros dos, Brown aprovechó para reivindicar los "compromisos" de los suyos para reformar el sistema de selección de la Cámara de los Comunes y de los Lores. "Mi posición en clara: si es en el interés nacional que haya esta coalición, creo que debe haber esa mayoría", declaró, para, a continuación, subrayar que, por su parte no hay "deseo de estar más de lo necesario" hasta que la recuperación esté encaminada y la reforma política se ponga en marcha.
Reunión del Clegg con los conservadores

El Partido Conservador ha ofrecido a los liberal-demócratas la convocatoria de un referéndum sobre la reforma electoral después de que el líder de este partido, Nick Clegg, haya abierto negociaciones con los laboristas: "Hemos acordado que vamos a ofrecer a los liberal-demócratas, como oferta final, un referendum sobre el sistema de voto alternativo", ha declarado George Osbrone, negociador conservador y portavoz de economía.
"Sería completamente antidemocrático introducir esa reforma sin referéndum", ha advertido. La consulta sobre este sistema de voto alternativo -que es más proporcional pero que no satisface completamente a los liberales- estaba en el manifiesto del Partido Laborista.