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Bruselas niega que negocie rebajar los estándares de la UE para cerrar el TTIP

La comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, ha negado este lunes que esté negociando una rebaja de los estándares europeos de protección del medio ambiente y de los consumidores para lograr un acuerdo con Estados Unidos sobre la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP, por sus siglas en el inglés), tal y como ha sugerido Greenpeace tras filtrar gran parte de los documentos de la negociación.
"Ningún acuerdo comercial de la UE rebajará nunca nuestro nivel de protección para los consumidores, la seguridad alimentaria o medioambiental", ha aseverado Malmström en un post publicado en su blog en respuesta al paso dado por la ONG.
El jefe negociador europeo para el TTIP, Ignacio García Bercero, por su parte, ha asegurado en una rueda de prensa que nada de lo revelado en cuanto a la posición europea es una novedad, ya que Bruselas ha sido transparente y ha informado siempre de su posición.
Sí ha admitido que el hecho de que se haya filtrado la posición de Estados Unidos, pese a que Washington dejó claro que quería mantenerlo en secreto, "no es bueno para la negociación".
Las partes aspiran a poder concluir el pacto antes de que Barack Obama deje la presidencia, un calendario para el que será fundamental que en la próxima ronda prevista para julio sea posible contar con textos "consolidados" en todas las áreas.
"Una negociación se apoya en la confianza mutua", ha lamentado García Bercero, que, pese a todo, ha dicho que la Unión Europea no contempla cambiar las condiciones actuales que permite a los eurodiputados y diputados de los Estados miembros consultar los textos de negociación bajo estricta condiciones.
García Bercero ha retomado el discurso de Malsmström y ha querido subrayar que la UE "no aceptará nada que implique una reducción de la protección". "No es justo decir que quieran reducir el nivel de protección. Hay divergencias, claro, pero eso no quiere decir que busquen reducirlo", ha añadido.
El jefe negociador del bloque europeo ha subrayado que los documentos filtrados ofrecen una panorámica "incompleta", "parcial", y ha considerado que no sería "correcto" sacar conclusiones de ellos.
TORMENTA EN UN VASO DE AGUA
En cualquier caso, la comisaria Malmström ha restado importancia a las revelaciones de la filial holandesa de Greenpeace, cuya filtración, ha dicho, ha provocado "una tormenta en un vaso de agua".
"Cualquier acuerdo comercial de la UE sólo puede cambiar la regulación para hacerla más fuerte (...). Ningún acuerdo limitará nuestra capacidad para establecer nuevas reglas de protección de nuestros ciudadanos y medioambiente en el futuro", ha continuado la comisaria.
Entre las preocupaciones expuestas por Greenpeace, junto a la rebaja de estándares medioambientales o la ausencia de referencias al acuerdo internacional contra el cambio climático de París, destaca que no aparezca el "principio de precaución" que recoge el Tratado de la UE.
La ONG ha alertado que frente a la ausencia de este principio europeo, sí figura la petición estadounidense de un enfoque 'basado en los riegos' que busca gestionar las sustancias peligrosas en lugar de evitarlas.
"Este enfoque mina la capacidad de los reguladores de adoptar medidas preventivas" respecto a sustancias controvertidas, según en análisis de Greenpeace.
Malmström ha respondido a través de su blog que sigue un claro mandato de los Veintiocho que marca cuáles son las "líneas rojas", al tiempo que recuerda que cualquier acuerdo tendrá que ser validado por los Estados miembros y por el Parlamento Europeo antes de ser una "realidad".