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Cadena perpetua para una madre que mató a su hijo por compasión

Inglis, madre de tres hijos, estaba en libertad condicional después de haber intentado antes matar a Thomas cuando se registró en noviembre de 2008 bajo una identidad falsa en el centro donde ése estaba hospitalizado.
La mujer admitió el hecho, pero insistió en que había actuado únicamente por compasión.
"Le sostuve en mis brazos, le dije que le quería, cogí una jeringa y le inyecté en los muslos y el brazo. Le dije que todo iría bien", ha relatado la madre.
El miércoles, los miembros del jurado la consideraron culpable por una mayoría de diez frente a dos y el juez, Brian Barker, dijo que, con independencia de cuál hubiera sido su intención, se trataba de un asesinato.
La familia de la condenada pidió la revisión del caso después de que el juez emitiese su condena a perpetuidad y le dijese que tendría que pasar un mínimo de nueve años en la cárcel.
El veredicto suscitó gritos de "vergüenza" de la galería ocupada por el público en el tribunal londinense de Old Bailey.
A las puertas del tribunal, el hijo mayor de Inglis, Alex, de 26 años, defendió a su madre y dijo que había actuado sólo "por amor" hacia su hermano. "Toda la familia y la novia de Tom apoyamos totalmente a mi madre. Todos los que amaban a Tom y se sentían cerca de él no consideran lo que ha hecho un asesinato, sino un valiente acto de amor", ha afirmado Alex.
Thomas Inglis sufrió graves lesiones cerebrales tras saltar en julio de 2008 de una ambulancia y golpearse la cabeza contra el suelo. Había participado en una pelea a las puertas de un pub y se había roto el labio, pero no quería que le llevasen al hospital. EPF