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Declaran culpable al hijo de la millonaria Brooke Astor por estafarla

El culebrón que ha mantenido en vilo a la alta sociedad neoyorquina ha llegado a su fin. El hijo de la fallecida millonaria Brooke Astor, Anthony Marshall, ha sido declarado culpable, por un jurado popular. Los doce ciudadanos consideran que se aprovechó de la senilidad de su madre en sus últimos años de vida para engañarla y estafarla, de lo que le había acusado su hijo, Philip Marshall, nieto de la multimillonaria neoyorquina.
Los guionistas de Hollywood deben andar frotándose las manos con este folletín propio de las sobremesas. Durante cinco meses, el jurado popular ha escuchado los argumentos de la defensa de Marshall y la fiscalía. Después de deliberar durante doce días, los miembros del jurado declararon al acusado, de 85 años, culpable de robar a su madre unos 198 millones de dólares, y ahora éste podría enfrentarse a una pena de cárcel de entre uno a 25 años.
Por el juicio, han pasado como testigos numerosos rostros conocidos, como el del ex secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, y su esposa Nancy, además del editor de la revista Vanity Fair, Graydon Carter, y Annette de la Renta, esposa del diseñador Oscar de la Renta.
También acudieron otras personalidades, como el ex director del museo Metropolitano de Arte de Nueva York Philippe de Montebello, la defensora del Pueblo de la ciudad, Betsy Gotbaum. A lo largo de los meses que ha durado el juicio, se han desvelado numerosos detalles íntimos de la relación de Marshall con su madre y de la vida de lujo que llevaba la familia.
Según la decisión hecha pública en un tribunal de Manhattan, Marshall fue declarado culpable así de varios delitos que se le imputaban, al incrementar sin autorización el sueldo que cobraba por gestionar las finanzas de su madre y al alterar su testamento cuando ella no estaba en condiciones de hacerlo según su voluntad.
Brooke Astor, una de las damas más conocidas de la alta sociedad neoyorquina, falleció el 13 de agosto de 2007 a los 105 años de edad tras pasar sus últimos años de vida aquejada del mal de Alzheimer.
Semanas antes de su muerte, el nieto de la centenaria anciana, Philip Marshall, denunció a su propio padre, Tony Marshall, al que acusó de cuidar mal de su madre y de gestionar fraudulentamente su fortuna.
Poco después, la Fiscalía de Nueva York presentó cargos contra Anthony Marshall y contra su abogado, Francis Morrissey, al considerar que estafaron millones de dólares a la anciana para enriquecerse en detrimento de los beneficiarios reales de la fortuna, que iban a ser varias instituciones caritativas y culturales.
El jurado también declaró culpable este jueves a Morrissey, de 66 años, al considerar que falsificó la firma de Astor en las modificaciones realizadas en su testamento en los últimos años que pasó con vida, cuando era improbable que fuera consciente de los cambios que se ejecutaron sobre ellos.
Marshall queda pendiente ahora de que el juez que lleva el caso le imponga la sentencia final correspondiente. El sentido del veredicto del jurado había centrado la atención de la sociedad neoyorquina, que ha asistido durante meses a uno de los procesos judiciales más largos que recuerdan y en los que no han faltado ni un sinfín de aplazamientos debido a la avanzada edad del acusado ni sorpresas entre el jurado.
Esta misma semana, se filtró a la prensa que uno de los miembros del jurado se sentía amenazado personalmente para llegar a un veredicto desfavorable a Marshall. En agosto, la presidenta del jurado fue atacada por una mujer con un cuchillo cuando viajaba en el metro de Nueva York, en un incidente que aparentemente no estuvo relacionado en modo alguno al proceso judicial.