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Desesperanza en Irak y desinterés en EEUU en el sexto aniversario de la guerra

Aunque la violencia ha disminuido, los iraquíes aún esperan la mejora de servicios básicos que afectan a su vida diaria como la electricidad, el agua y la enseñanza. El analista político y profesor universitario iraquí Saad Abdel Rahim señala que "al comparar la situación de Irak ahora con su estado en los últimos años, se nota un gran avance en seguridad".
La firma del acuerdo de seguridad con EEUU, que establece una agenda para la retirada de las tropas de este país de Irak, es la señal más significativa de ese progreso. "Además, la violencia ha disminuido en un 90 por ciento según dicen los responsables de seguridad", agregó Rahim. Cada vez queda más lejos la oleada de violencia sectaria que se desencadenó tras la invasión de las tropas multinacionales el 20 de marzo de 2003 para derrocar al régimen del entonces dictador Sadam Husein.
Sin embargo, lo que ha desanimado al ciudadano iraquí es que esos logros no se han reflejado de manera positiva en su vida diaria, es "un sueño que no se ha hecho realidad", añadió el experto. La mejora de la enseñanza, el suministro eléctrico y de agua, la atención sanitaria y el transporte "no han sido tal y como esperaban los iraquíes", opinó Rahim.
El analista iraquí criticó, además, el reciente llamamiento que lanzó el primer ministro Nuri al Maliki para lograr la reconciliación nacional, ya que según él, no ha incluido a todos los sectores de la sociedad. Asimismo, decenas de familias iraquíes todavía continúan refugiadas en otros países por temor a la persecución policial de sus parientes, bien porque pertenecían al Ejército de Sadam, o bien porque eran miembros del Baaz.
Para Mahmud, Irak no va a recuperar su estabilidad hasta que se retiren totalmente las tropas de la ocupación. "¿Cómo puedo ser optimista si los diputados no son capaces de elegir a un presidente para el Parlamento, ni elaborar leyes importantes ni reformar la Constitución?", se preguntó Mahmud.
La preocupación de los iraquíes por el futuro de su país la expresó también la funcionaria Inés Fadel, aunque reconoció que empiezan a ver luz al final del túnel. "Tenemos miedo de las declaraciones que hacen algunos responsables (políticos) que todavía quieren vengarse de otros", señaló Fadel, quien agregó que "el futuro no está claro".
Problema secundario en EEUU
Con el cambio de Gobierno y la profunda crisis económica que vive el país, la guerra de Irak, antes un foco de tensión y de debate público, ha quedado relegada completamente a un plano secundario. A ello ha contribuido también la determinación del presidente Obama de poner en marcha un calendario de retirada de las tropas, que esté completado en agosto de 2010, lo que ha acallado las voces que exigían el fin de la guerra.
Obama hizo de la retirada de las tropas uno de sus baluartes de la campaña electoral, respaldado por las posiciones publicas contrarias a la invasión que mantuvo incluso antes de que esta se produjera, en el 2003. Ahora, con el cambio de escenario político en Estados Unidos, el sentimiento de los ciudadanos hacia la contienda en Irak ha comenzado a cambiar.
Para la cadena CBS, que elabora su propia encuesta, los niveles de optimismo han regresado a los que había en 2003, en los primeros compases de la contienda, si bien la mayoría de los estadounidenses opina que Estados Unidos nunca debió de entrar en esta guerra. El sentimiento dominante, según la cadena, es que las tropas deben regresar lo antes posible, y los estadounidenses celebran los planes de Obama de traer de vuelta a los soldados.