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El Ejército israelí asegura que no cometió crímenes de guerra en Gaza

El ministro de Defensa israelí, Ehud Barak. EFE/Archivotelecinco.es
El Ejército israelí aseguró hoy, tras completar una serie de investigaciones internas, que no cometió crímenes de guerra en la reciente ofensiva militar que lanzó en la franja de Gaza, en la que murieron unos 1.400 palestinos.
Según las investigaciones, que estuvieron dirigidas por cinco oficiales con el rango de coronel que no estuvieron implicados en los combates, los soldados israelíes no mataron de forma deliberada a "ningún civil" palestino durante la ofensiva Plomo Fundido, entre el 27 de diciembre y el 18 de enero.
"No hemos encontrado un sólo caso en el que un soldado haya disparado contra civiles de forma premeditada para matarlos", dijo en rueda de prensa el subjefe del Ejército, Dan Harel, al presentar las conclusiones sobre la guerra librada por Israel contra el movimiento islamista Hamás, que controla la franja desde 2007.
No obstante, reconoció que sus fuerzas cometieron "errores" y entre ellos se cuenta el que provocó la muerte a 21 civiles de una misma familia de Gaza, la de los Al-Daiyah, cuya vivienda fue atacada en un error de identificación de los servicios de inteligencia.
El alto oficial subrayó que "una parte de los errores y de las víctimas se debió al modus operandi de Hamás, que consiste en colocar a la población en el frente (de los combates)".
Las comisiones analizaron denuncias presentadas contra el Ejército sobre ataques contra civiles, infraestructuras, personal e instalaciones médicas, y dependencias de Naciones Unidas.
En la ofensiva israelí, la de mayor envergadura en la franja en décadas, murieron unos 1.400 palestinos, la mayoría civiles y entre estos varios cientos de niños, según el recuento que hicieron el ministerio de Salud y los hospitales de Gaza.
El Ejército israelí, según sus investigaciones, cifró en marzo el número de muertos en 1.166, y sostuvo que 709 de ellos eran milicianos.
A lo largo del conflicto, y sobre todo después de su finalización, numerosas organizaciones internacionales denunciaron que el Ejército israelí cometió crímenes de guerra y pidieron a distintos tribunales que abrieran una causa judicial contra sus dirigentes políticos y militares.
Entre las denuncias abiertas está el uso de munición con fósforo blanco en zonas pobladas, prohibido por los tratados internacionales.
Harel confirmó hoy el "uso legal" de esa munición, y aseguró que el 7 de enero, con las primeras críticas internacionales, ordenó interrumpir el lanzamiento de estos proyectiles.
Desde esa fecha, y hasta el 18 en el que concluyó la ofensiva, sólo "unos pocos" proyectiles de fósforo fueron disparados porque "la orden no llegó a todos los soldados".
El militar confirmó también el uso, a lo largo de toda la contienda, de proyectiles para crear cortinas de humo, que también contienen fósforo, pero destacó en este caso que el Ejército los seguirá empleando porque son legales.
Tras recibir el informe, el ministro de Defensa, Ehud Barak, que dirigió la ofensiva también como titular de la misma cartera pero en el anterior gobierno de Ehud Olmert, se felicitó por los resultados que "una vez más prueban que el Ejército israelí es uno de los ejército más éticos del mundo" porque "no tiene miedo a investigarse a sí mismo".
Para los palestinos, los resultados de estas pesquisas son irrelevantes, porque "si los criminales tuviesen la oportunidad de juzgarse a si mismos, las cárceles de todo el mundo estarían vacías", declaró a Efe un miembro del equipo negociador de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).
Según esta fuente, la posición oficial de la OLP es que "un tribunal internacional imparcial sea el que defina la situación", y entonces "acataremos exactamente lo que diga".
"Para nosotros la investigación del Ejército israelí no tiene ninguna validez", concluyó.