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España matiza que CE no es mediador sino que ayuda a buscar una "solución financiera" para concluir obras

El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, ha matizado este lunes que la Comisión Europea no jugará un papel de "mediador" en el conflicto abierto sobre los costes de las obras de ampliación del Canal de Panamá --porque esa labor corresponde al "arbitraje"--, sino que su objetivo es contribuir a hallar una "solución financiera" que permita a las empresas concluir con el proyecto "en el plazo previsto".
"Lo que la Comisión se está planteando, y eso probablemente sea lo más importante, es buscar una fórmula, una solución financiera, para que las empresas resuelvan el problema de liquidez inmediato en el q están inmersas y la obra pueda continuar al ritmo previsto", ha declarado Margallo a la prensa en Bruselas, en donde participa en un consejo de ministros europeos de Exteriores.
El jefe de la diplomacia española ha considerado que "se ha entendido mal" el anuncio de este domingo del Ejecutivo comunitario de intervenir en el conflicto que afecta a un consorcio de empresas europeas del sector de la construcción: la española (Sacyr), la italiana (Salini Impregilo) y una belga. Una mediación que, sin embargo, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) ha rechazado de plano.
Margallo ha apuntado que "no se trata de hablar de una mediación como un método de solución del conflicto", porque este tipo de instrumentos para resolver los contenciosos corresponde al "arbitraje y solo al arbitraje", tal y como estipula el contrato de este proyecto. "Lo que ha hecho la Comisión, como ha hecho España, el gobierno italiano y el gobierno belga, es intentar ayudar a las tres empresas de esas tres nacionalidades a conseguir lo que es importante para Panamá, para Europa y par España: que el canal se termine en el tiempo previsto y en las mejores condiciones posibles", ha resumido el ministro español.
Por ello, Margallo ha agradecido a Bruselas que haya atendido a la petición española de "intentar ayudar" y ha explicado que lo que el Ejecutivo comunitario explora es una "solución financiera" para que las empresas europeas afectadas resuelvan "el problema de liquidez inmediato en el que están inmersas".
El objetivo, ha añadido es que la obra "pueda continuar al ritmo previsto", lo que es importante para España, para Panamá y es muy importante para el mundo".
Para ello, el Gobierno mantiene conversaciones "a todas las bandas", incluidas las empresas, las autoridades panameñas, la Comisión Europea y "las instituciones financieras que puedan ayudar a contribuir el problema". "De lo que se trata ahora es de que esta obra, que es una obra emblemática para Panamá y para las empresas españolas que están participando, llegue a buen fin y en el plazo previsto", ha zanjado el ministro.