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La Eurocámara y el BCE alcanzan un acuerdo final sobre supervisión bancaria

La Eurocámara y el Banco Central Europeo (BCE) han alcanzado este martes un acuerdo sobre los mecanismos de vigilancia de que dispondrán los parlamentarios para controlar las nuevas tareas de supervisión bancaria que se dispone a asumir la institución dirigida por Mario Draghi y obligarle a rendir cuentas.
El pacto abre la puerta a la aprobación definitiva el próximo jueves de la norma que convertirá al BCE en supervisor único de la banca de la eurozona, primer paso hacia la unión bancaria. Este voto final estaba previsto para este martes, pero el Parlamento lo retrasó para aumentar la presión sobre el BCE y amenazaba incluso con posponerlo hasta octubre, lo que hubiera puesto en riesgo el calendario de la unión bancaria.
Finalmente, el BCE ha aceptado la petición de la Eurocámara de publicar "el acta completa y coherente de los procedimientos" del futuro consejo de supervisión de la entidad, según ha informado el grupo liberal en un comunicado. El Banco se había resistido hasta ahora alegando que se trata de información sensible que podría poner en riesgo la supervivencia de los bancos.
"Para garantizar una excelente supervisión bancaria europea, debíamos lograr que fuera responsable democráticamente", ha dicho el líder del grupo liberal, Guy Verhofstadt.
La nueva norma encomienda al BCE la supervisión directa de los bancos cuyos activos superen los 30.000 millones de euros o el 20% del PIB del país en el que estén establecidos, y también de aquellos que hayan recibido fondos del MEDE, es decir, alrededor de 130 entidades de las 6.000 de la eurozona.
Según los cálculos del Gobierno, el 95% de la banca española quedará bajo control del BCE. Además, el órgano presidido por Mario Draghi tendrá derecho a asumir en cualquier momento el control directo de un banco pequeño si lo considera necesario.
Antes de asumir las tareas de supervisión en otoño de 2014, el BCE llevará a cabo un análisis de la calidad de los activos de los grandes bancos y una nueva ronda de test de estrés para detectar posibles déficits de capital.
Para separar la política monetaria de las nuevas tareas de supervisión, se creará un nuevo consejo de supervisión en el BCE en el que se garantiza además la igualdad de trato a los países de fuera del euro. No obstante, la última palabra la seguirá teniendo el consejo de gobierno de la autoridad monetaria, donde sólo están representados los países euro, porque así lo marca el Tratado.
Por lo que se refiere al reparto de poder en el seno de la Autoridad Bancaria Europea (EBA), que seguirá siendo la responsable de elaborar los estándares técnicos para todos los bancos de la UE, Reino Unido ha logrado su propósito de lograr derechos especiales para no quedar siempre en minoría frente a los países del euro. El Ejecutivo comunitario espera que todos los países de fuera del euro se sumen al mecanismo de supervisión única, excepto Reino Unido, Suecia y República Checa.