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La Eurocámara reclama un etiquetado obligatorio sobre origen de la carne preparada para evitar fraudes

El pleno del Parlamento Europeo ha exigido este martes nuevas normas que hagan obligatorio el etiquetado sobre el origen de las carnes utilizadas como ingredientes en comidas preparadas, con el objetivo de combatir el fraude y evitar nuevos escándalos como el del uso de carne de caballo en lasañas, albóndigas y otros alimentos preparados descubierto el pasado año en varios Estados miembros.
El ponente del informe adoptado en Estrasburgo (Francia), el eurodiputado socialista Gilles Pargneaux, ha advertido de la "sofisticación sin precedentes" que se da en los casos de fraude alimentario. En 2012, los engaños en este tipo de alimentos equivalieron a 36 millones de euros para a industria, según datos de Pargneaux.
La Unión Europea ya obliga a un etiquetado que indique el origen de varios tipos de carne fresca, pero no cuenta con normas específicas para la transformada.
La Eurocámara, además, aboga por castigos más duros contra los responsables del fraude, con multas equivalentes al menos al doble del beneficio obtenido con el engaño, para asegurarse de que estas medidas tienen efecto disuasorio.
El socialista español Andrés Perelló ha aplaudido en un comunicado el sentido del voto en la Eurocámara y ha advertido de que son necesarias medidas contra el fraude no solo en el sector cárnico, sino también en otros de especial interés para España como el del aceite de oliva o el del vino.
"Es necesario que la Comisión Europea legisle bajo una definición precisa de fraude, que incluya las denominaciones engañosas y la omisión deliberada de información que pueda llamar a engaño al consumidor", ha pedido Perelló. El eurodiputado socialista también ha pedido más controles contra el fraude e inspecciones por sorpresa.