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Francia, sin primera dama

Con nocturnidad, y con la misma discreción mantenida durante el escándalo, Valèrie Trierwiler abandonaba para siempre la residencia presidencial. Lo exigía su temprano vuelo a la India, en una visita benéfica prevista desde hace tiempo, aunque ahora ya sin el rango de primera dama. Poco antes mencionaba el asunto en menos de 140 caracteres: “Todo mi agradecimiento al extraordinario personal del Elíseo. Nunca olvidaré su devoción y su emoción brindada al marcharme”. Ni una palabra sobre su ex, quien en un también escueto comunicado, había confirmado la ruptura. Se ponía fin a dos semanas de especulaciones después de que una revista destapara la relación de François Hollande con la actriz Julie Gayet. Pero a muchos franceses le da igual la vida privada de su presidente. Y es que creen que hay asuntos de mayor interés. El interés nacional apunta este parisino. El debate sobre el giro a la derecha de Hollande con su política económica llevaba ya tiempo en la calle y en las tertulias. Así que muchos que lamentan que su affaire con Julie Gayet haya emergido en escena como una diabólica tapadera.