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El Gobierno denuncia una "confabulación" internacional contra Argentina

El jefe de Gabinete de Argentina, Jorge Capitanich, ha denunciado este jueves la existencia de "una confabulación" internacional contra el país suramericano protagonizada, supuestamente, por los llamados "fondos buitre", la banca y el Poder Judicial de Estados Unidos.
"Se trata de una confabulación de juego a tres bandas, donde son tenedores al mismo tiempo de Credit Default Swaps (seguros contra 'default'), conjuntamente con bonos reestructurados, con la connivencia de un juez y del sistema judicial", ha dicho.
El portavoz gubernamental ha alertado de que "estamos en manos de un poder financiero internacional, que son grupos minúsculos de intereses voraces que constituyen verdaderamente una mafia internacional que maneja los hilos del poder".
Capitanich también ha indicado que el caso se ha convertido "en un problema de relaciones exteriores por parte del Poder Ejecutivo en Estados Unidos", de acuerdo con el diario argentino 'Clarín'.
El Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner ha hecho estas declaraciones después de que Aurelius Capital, uno de los "fondos buitre", emitiera un comunicado criticando que no ha recibido propuestas "ni remotamente aceptables" de las entidades financieras para cerrar el conflicto.
En los últimos días han tenido lugar algunos acercamientos entre los "fondos buitre" y un grupo de bancos privados estadounidenses para comprar parte de la deuda pública argentina, pero "las entidades financieras no estaban preparadas para costear más que una pequeña parte.
El Gobierno argentino se ha negado a negociar directamente con los "fondos buitre" porque, de hacerlo antes de finales de año, cuando vence una cláusula que protege a los tenedores de deuda pública reestructurada, podría ser demandado por éstos.
El juez estadounidense Thomas Griesa ha amenazado con declarar a Argentina en "desacato" por su negativa a pagar a los "fondos buitre" antes que a los bonistas que se sumaron a las reestructuraciones de deuda pública de 2005 y el 2010.
El pasado mes de junio, Argentina depositó en un banco estadounidense el dinero necesario para pagar a los bonistas, pero Griesa lo bloqueó a la espera de que el país cumpla antes sus obligaciones con los "fondo buitre".
Griesa exige a Argentina el cumplimiento del fallo que le obliga a pagar con 1.330 millones de dólares (971 millones de euros) más intereses a los "fondos buitre".