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El Gobierno luso descarta "ir más allá" en los recortes salariales exigidos por el FMI

El ministro de Trabajo y Solidaridad Social de Portugal, Pedro Mota Soares, ha asegurado este sábado que "éste no es el momento de ir más allá" en los recortes salarias en curso y contraviene así las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), que pedía al Gobierno que los acelerara.
"La 'troika' --FMI, Banco Central Europeo y Comisión Europea-- sabe lo que el Gobierno piensa sobre esta materia, del mercado laboral", ha aseverado el ministro de Empleo, perteneciente al socio de la coalición de Gobierno, Centro Democrático Social (CDS), el partido del viceprimer ministro, Paulo Portas.
En una rueda de prensa en Matosinhos, Mota ha reconocido que "uno de los elementos de la 'troika' quería que el Gobierno fuese más lejos" en el recorte salarial pese a que, según Mota, el Ejecutivo ha "cumplido totalmente todo lo que estaba previsto".
En su defecto, el ministro de Trabajo aboga por el "diálogo" con los sindicatos y la patronal. "Decidimos hacerlo (...) incluso con un gran acuerdo social", ha indicado Mota, que ha justificado su negativa a ahondar en los recortes salariales a los primeros "signos positivos de la economía portuguesa".
En el Memorándum de Entendimiento firmado el 5 mayo de 2011, la 'troika' exigía a cambio de los 75.000 millones de euros de rescate una congelación de los salarios de los funcionarios y de las pensiones hasta 2013.
Sin embargo, la 'troika' se vio obligada en octubre del año pasado a rectificar el recorte salarial generalizado que exigía al Gobierno luso en vista al fuerte rechazo popular que despertó dicha medida.
La inestabilidad política del Gobierno se ha traducido en una mayor presencia de ministros del CDS en el gabinete del primer ministro, Pedro Passos Coelho, más reticentes a aplicar más medidas de austeridad.
El pasado mes de junio el personal docente y profesores del sector público convocó una huelga contra los recortes salariales y el aumento del horario laboral llevados a cabo por el Gobierno, que tenía previsto acrecentar el ajuste en los salarios de este sector a exigencia de la 'troika'.