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El Gobierno niega que el cese del jefe del Ejército esté ligado al conflicto en el país

El ministro de Información de Sudán del Sur, Michael Makuei, ha negado este jueves que el cese del jefe del Ejército, que fue anunciado el miércoles, esté ligado a la situación de conflicto que atraviesa el país desde hace meses.
"Es algo rutinario en el Ejército. Cuando llegas a un alto cargo puedes abandonarlo en cualquier momento, porque es necesario hacer hueco a los demás. El cese no tiene nada que ver con las operaciones, no tiene nada que ver con lo que otros piensen que ha pasado", ha dicho.
Por otra parte, ha asegurado que el Gobierno respetará el acuerdo de alto el fuego alcanzado en enero con los rebeldes, que hasta el momento ha sido respetado parcialmente, según ha informado la emisora Voice of America.
"El Gobierno ha dejado claro su compromiso y respetará el acuerdo de cese de hostilidades. Sin embargo, ha advertido claramente a los rebeldes de que, en caso de que ellos no cumplan, el Gobierno tendrá la obligación constitucional de defender y proteger a la población de Sudán del Sur", ha dicho.
El ya exjefe del Ejército, James Hoth Mai, miembro de la misma tribu que el exvicepresidente y ahora líder rebelde Riek Machar, los neur, ha sido reemplazado por el general Paul Malong, quien ha sido nombrado nuevo jefe del Estado Mayor.
El anuncio llegó apenas unos días después de la masacre de centenares de civiles en el estado sursudanés de Bentiu después de que las tropas leales a Machar se hicieran con el control de la ciudad de Bentiu, ubicada en el estado de Unidad (norte).
Los ataques tuvieron lugar entre el 15 y el 16 de abril, en el mismo periodo de tiempo que la Misión de Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) sacaba a cientos de civiles, algunos heridos, que habían estado refugiados en lugares entre Bentiu y Rubkona. La Misión de la ONU protege actualmente a más de 12.000 civiles en su base y a más de 60.000 alrededor del país.
En el hospital de Bentiu, varios hombres, mujeres y niños de etnia nuer fueron asesinados el 15 de abril por esconderse y rechazar unirse a otros nuers que habían salido a animar a los miembros del SPLA cuando entraron en la ciudad.
Según la Misión de la ONU en Sudán del Sur, el SPLA también entró en la mezquita de Kali-Ballee, donde los civiles se habían refugiado. Allí separaron a la gente por nacionalidades y grupos étnicos y mataron a algunos de ellos. "Más de 200 civiles fueron supuestamente asesinados y alrededor de 400 resultaron heridos en la mezquita", ha dicho la UNMISS.
En una iglesia católica y en las instalaciones desocupadas del campo de alimentos, los soldados del SPLA repitieron el mismo procedimiento: preguntaron a los civiles quiénes se habían refugiado allí para identificarlos por etnias de origen y nacionalidades. De esta manera, procedieron a su selección y mataron a varios de ellos.