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HRW reclama una investigación por la matanza "sistemática" de civiles tras el golpe de 2013 en Egipto

La ONG señala como posibles responsables a más de una decena de altos cargos, incluido el presidente Al Sisi
Human Rights Watch (HRW) ha reclamado una investigación por la matanza "sistemática" de al menos 1.150 manifestantes durante las concentraciones que tuvieron lugar en julio y agosto de 2013 en Egipto y que reunieron a miles de seguidores del depuesto presidente Mohamed Mursi y ha advertido de que estas muertes podrían constituir crímenes contra la humanidad.
La ONG recoge en un informe sobre la "masacre" de la plaza Raba al Adawiya de El Cairo y otros crímenes "masivos" para denunciar cómo las fuerzas de seguridad egipcia dispararon con "munición real" contra multitudes de manifestantes. El mayor número de víctimas --al menos 817-- se produjo durante el desalojo de dos campamentos de protesta el 14 de agosto de 2013.
Según HRW, la intervención en Raba fue una acción "ampliamente desproporcionada" y "premeditada", en la medida en que las propias autoridades asumían que podía producirse un gran número de víctimas. En este sentido, ha recordado que el uso puntual de armas por parte de algunos de los manifestantes "no justifica" la magnitud de las intervenciones, en la que el Gobierno también recurrió a vehículos blindados, maquinaria pesada, militares y francotiradores.
HRW ha recogido declaraciones de más de 200 testigos, ha visitado los lugares de la represión y ha visto horas de grabaciones para concluir que las intervenciones de policías y militares contra manifestantes afines a Mursi podrían ser constitutivos de crímenes contra la humanidad, debido a "la naturaleza extendida y sistemática" de las masacres y la utilización, "por razones políticas", de "fuerza letal" contra personas desarmadas.
Las autoridades egipcias, sin embargo, no han llevado a cabo investigaciones o procesado a los responsables de supuestos delitos dentro del Gobierno o las fuerzas de seguridad.
HRW, que ha planteado la creación de una comisión específica del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, ha identificado a "más de una docena" de dirigentes en la cadena de mando que podrían ser procesados, incluidos los antiguos ministros de Interior y de Defensa o el actual presidente de Egipto, Abdelfatá al Sisi, que en 2013 lideraba las Fuerzas Armadas.
El director ejecutivo de HRW, Kenneth Roth, ha asegurado que "en la plaza de Raba, las fuerzas de seguridad egipcias perpetraron una de las mayores matanzas de manifestantes en un solo día de la historia reciente". Roth ha insistido en que no murieron cientos de personas sólo por la mala planificación, sino que la acción "violenta" fue decidida "en los máximos niveles" gubernamentales.
"El legado de la masacre de Raba sigue extendiendo una negra sombra sobre Egipto", que no podrá avanzar hasta que no aclare esta "mancha sangrienta" de su pasado.
DETENCIONES
A las muertes durante la represión de las protestas tras el golpe de Estado de 2013 también se sumaron cientos de arrestos que, en algunos casos, terminaron en malos tratos y torturas o incluso en "ejecuciones sumarias", como han relatado testigos a HRW.
Desde julio y agosto del año pasado, las autoridades egipcias han emprendido una represión "sin precedentes" y han limitado libertades básicas como asociación, expresión o reunión, según la ONG. Asimismo, el informe también recoge "arrestos arbitrarios masivos" y cita, de forma específica, las 22.000 detenciones de simpatizantes del movimiento islamista Hermanos Musulmanes.