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HRW denuncia que la "política del miedo" amenaza el respeto de libertades y derechos en Europa

El "alarmismo" y la "islamofobia" han cundido ante el temor de los gobiernos europeos a ataques terroristas
Human Rights Watch (HRW) ha advertido de que la "política del miedo" con la que gobiernos de diversas partes del mundo han respondido a desafíos como los atentados terroristas o la llegada masiva de refugiados ha puesto en riesgo el respeto de derechos y libertades, principalmente en el mundo occidental.
El informe que elabora anualmente la ONG repasa las prácticas de Derechos Humanos en más de 90 países y concluye que los abusos no sólo se dan con regímenes autoritarios, ya que "el miedo a los ataques terroristas y las corrientes masivas de refugiados" también está provocando que "muchos gobiernos occidentales estén restringiendo las protecciones de Derechos Humanos", en palabras del director ejecutivo de HRW, Kenneth Roth.
Más de un millón de personas llegaron el año pasado a Europa huyendo de la pobreza y de la guerra, en un contexto marcado por el temor a que grupos terroristas como Estado Islámico pudiesen perpetrar grandes atentados en suelo europeo. El "alarmismo" y la "islamofobia" han terminado por cundir en un ambiente donde, según la ONG, no se están tomando las medidas adecuadas.
La respuesta ha sido "contraproducente" y ha dejado a la mayoría de solicitantes de asilo "sin otra alternativa que arriesgar sus vidas" intentando llegar a Europa, en "una situación caótica que los potenciales terroristas pueden explotar fácilmente". Roth ha condenado que no se hayan creado "vías seguras y ordenadas" de acceso.
HRW ha lamentado que los gobiernos estén recuperando "viejos patrones para eludir la responsabilidad ante los refugiados", al cerrar las fronteras y "pasar el problema" a los países periféricos. Al combatir la "potencial amenaza" que representa la inmigración, los gobiernos se están "distrayendo" de la lucha contra las amenazas internas y la "marginación social de las poblaciones descontentas", recoge el informe.
El responsable de la organización ha señalado que "culpar" a inmigrantes o minorías en su conjunto supone un "error" y, además, es "peligroso", toda vez que "denigrar a comunidades enteras por las acciones de unos pocos genera precisamente el tipo de división y animosidad que los reclutadores de terroristas anhelan explotar".
Asimismo, ha insistido en que "estos retrocesos amenazan los derechos de todos, sin ninguna eficacia demostrada a la hora de proteger a los ciudadanos comunes y corrientes".
De hecho, el ciudadano de a pie ha terminado por ver cercenado su derecho a la privacidad mientras gobiernos de todo el mundo intentan incrementar la capacidad de vigilancia de los servicios de Inteligencia. A la vista de los últimos atentados, HRW ha concluido que no es cuestión de la "cantidad de datos", sino de que los cuerpos de seguridad tengan "más capacidad" para investigar "pistas específicas".
REDES SOCIALES
El informe, de más de 600 páginas, analiza decenas de países y determina patrones relativamente comunes como la represión ejercida por regímenes autoritarios en las redes sociales --plataforma clave para la sociedad civil-- y la "lentitud" de las administraciones occidentales para pronunciarse en contra de prácticas represoras.
Gobiernos como los de Rusia y China intentan, además, ahogar a las organizaciones civiles restringiendo su financiación internacional, en el marco de una represión cuya intensidad "no se había visto en décadas".
Por su parte, Bolivia, Camboya, Ecuador, Egipto, Kazajistán, Kenia, Marruecos, Sudán y Venezuela han aprobado "leyes imprecisas y excesivamente amplias" para controlar a los activistas y socavar la capacidad operativa de los grupos independientes, ha añadido HRW.
"La sabiduría consagrada en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos proporciona una guía indispensable para los gobiernos que tratan de mantener la seguridad de su nación y servir a su pueblo con mayor eficacia", ha recordado Roth. "La abandonamos a nuestro propio riesgo", ha apostillado.
MEJORAS
A pesar de las "graves amenazas" a los derechos y libertades, el informe incluye también "novedades positivas" como los avances logrados en materia de igualdad para la comunidad LGBT, no sólo en términos de legalización de matrimonio sino en cuestiones más básicas como la despenalización de la homosexualidad, algo que ha ocurrido en Mozambique.
HRW avala, además, las "históricas elecciones" de Birmania, la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la firma de un acuerdo en la cumbre del clima de París, el impulso de nuevos enfoques en materia de drogas, y el juicio contra el exdictador chadiano Hissène Habré, entre otros pasos adelante.