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Hekmatyar amenaza con boicotear la segunda ronda de las presidenciales en caso de que llegue a celebrarse

El líder del partido afgano Hezb-e-Islami, Gulbuddin Hekmatyar, ha amenazado este lunes con boicotear la segunda ronda de las elecciones presidenciales en caso de que alguno de los candidatos no consiga el respaldo suficiente para imponerse en la primera vuelta, según ha informado la agencia afgana de noticias Pajhwok.
Hekmatyar afirmó en enero que su partido, que se había opuesto anteriormente a la celebración de comicios mientras continuara la presencia de soldados extranjeros en el país, no boicotearía la primera ronda, celebrada el 5 de abril.
Hezb-e-Islami decidió posteriormente respaldar a Qutbuddin Hilal, quien se ha hecho con el 2,7 por ciento de las papeletas según los resultados publicados por la Comisión Electoral Independiente correspondientes al 50 por ciento del recuento.
En base a los últimos resultados, el exministro de Exteriores Abdulá Abdulá se mantiene cómodamente en cabeza con un 44,4 por ciento de los votos, lo que le sitúa más de once puntos por delante del exministro de Finanzas Ashraf Ghani (33,2 por ciento) y a menos de seis puntos del 50 por ciento requerido para conseguir la victoria en primera vuelta.
La decisión de Hekmatyar, que lidera el segundo grupo insurgente más importante por detrás de los talibán, supuso un mayor aislamiento de estos últimos, después de que su líder, el mulá Omar, rechazó la celebración de elecciones y ordenó la ejecución de atentados contra el proceso.
Hekmatyar, una de las figuras 'muyahidin' de más relevancia durante la guerra contra la Unión Soviética en los ochenta, fue uno de los señores de la guerra que se vieron involucrados en una cruenta guerra civil tras la salida de las tropas soviéticas del país, que se saldó con cientos de miles de muertos, la mayoría de ellos civiles.
Durante dicho conflicto, los milicianos de Hekmatyar fueron responsables de gran parte de la destrucción de Kabul debido a sus continuos bombardeos contra la capital, que provocaron miles de víctimas civiles.
Posteriormente, accedió al cargo de primer ministro entre 1993 y 1994 --y de nuevo por un breve periodo de tiempo en 1996--, antes de que los talibán se hicieran con el control de la capital, provocando su huida a Irán, donde permaneció durante seis años en medio de la desconfianza por parte de Teherán.
Finalmente, fue expulsado del país en 2002 en medio de presiones por parte del Gobierno de Estados Unidos y el recientemente establecido Ejecutivo afgano de Hamid Karzai tras la invasión estadounidense del país para expulsar a los talibán del poder.
Ese mismo año, emitió un comunicado para llamar a la 'yihad' contra Estados Unidos por su presencia en Afganistán, tras lo que fue declarado en 2003 como un "terrorista global" por el Departamento del Tesoro estadounidense.
Tras varios años en la clandestinidad y continuas amenazas contra Estados Unidos e Irán por supuesto respaldo a Washington durante la guerra contra el Gobierno talibán en 2001, Hezb-e-Islami resurgió con fuerza en 2008 con una serie de atentados contra las fuerzas de seguridad y las tropas de la coalición.
Pese a su firme oposición a Karzai, Hekmatyar ha sido considerado por Kabul y la comunidad internacional como un líder insurgente más dispuesto a la apertura de un diálogo de paz que el mulá Omar y Sirajuddin Haqqani, señor de la guerra pastún y líder de la Red Haqqani.