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El líder de Hezbolá acusa a Turquía y Arabia Saudí de preferir la guerra al acuerdo en Siria

El secretario general del partido-milicia libanés Hezbolá, Hasán Nasralá, ha acusado este martes a los gobiernos de Turquía y Arabia Saudí de tratar de prolongar la guerra en Siria para evitar un posible acuerdo que permita la continuidad en el poder del presidente Bashar al Assad.
Nasralá, cuyo grupo combate del lado de Al Assad, ha asegurado en un discurso ante sus simpatizantes que para los turcos y los saudíes "no es ningún problema que los combates y la destrucción continúen en Siria durante décadas".
A su juicio, estos países intentan provocar una "guerra regional o global" con tal de no aceptar "un acuerdo político" en Siria, lo que demuestra su "nivel de odio y maldad".
Nasralá también ha acusado a Turquía y Arabia Saudí de preparar el envío de tropas para tratar de buscar "un punto de apoyo" tras las "decepciones" acumuladas. En este sentido, ha subrayado que el motivo real no es combatir al grupo terrorista Estado Islámico sino ganar peso frente "al otro eje".
"Las sucesivas derrotas de los milicianos han empujado a Arabia Saudí y Turquía a considerar el envío de tropas bajo la excusa de combatir al Estado Islámico bajo la bandera de la coalición internacional", ha argumentado.
"Arabia Saudí y Turquía se han despertado ante la amenaza del Estado Islámico. Se han despertado porque el grupo al que apoyan está siendo derrotado", ha ironizado, según ha informado el diario local 'An Nahar'.
En este sentido, ha subrayado que "Arabia Saudí y Turquía quieren enviar tropas terrestres para estar presentes en la mesa de negociaciones o para continuar la guerra".
Nasralá ha explicado que "lo que los turcos tienen que hacer para combatir al Estado Islámico es sellar su frontera y evitar que venda petróleo a través de su territorio", al tiempo que ha acusado a Riad de apoyar a la rama del grupo yihadista en Yemen.
CRÍTICAS A LAS ALIANZAS CON ISRAEL
El secretario general de Hezbolá ha acusado además a ambas potencias regionales de aliarse con Israel para evitar que Al Assad permanezca en el país, asegurando que el objetivo de Tel Aviv es dividir Siria en cuatro estados. "Uno suní, uno alauí, uno druso y uno kurdo", ha dicho.
"Israel ha fracasado al empujar a Siria a una fase de partición, ya que el Ejército y sus aliados luchan en Latakia, Deraa, Al Hasaka y Deir Ezzor. Esto significa que la decisión nacional es rechazar la partición", ha apuntado.
Así, ha lamentado que algunos países árabes estén alineándose con Israel. "Uno es libre de considerar a Irán un enemigo, pero ¿cómo se puede considerar a Israel un aliado? Este es un asunto que debe ser tratado de forma seria", se ha preguntado.
"LÍBANO CUENTA CON UNA BOMBA NUCLEAR"
En otro orden de cosas, Nasralá ha dicho que "no hay que temer una guerra con Israel, ya que después de las dos guerras de Líbano, Israel decidió que sólo iría a la guerra si está garantizada una victoria rápida".
"Mientras Israel sepa que hay una fuerza en Líbano que puede impedirle conseguir una victoria rápida, no participará en una guerra", ha afirmado, asegurando además que Hezbolá ha mejorado sus capacidades militares.
En este sentido, ha advertido de que el disparo de varios cohetes contra la planta de amoníaco de la ciudad de Haifa (norte) podría causar una devastación similar a la de una bomba nuclear.
Por ello, Nasralá ha recalcado que el impacto "sería exactamente el de una bomba nuclear", por lo que ha remachado que "Líbano tiene hoy una bomba nuclear, ya que cualquier cohete que impacte estos tanques podría causar ese efecto".