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Insuficiente acuerdo de mínimos en Copenhague

La Cumbre sobre el cambio climático de Copenhague ha logrado un acuerdo de mínimos, pese a la oposición de varios países y después de un intenso debate que se ha prolongado durante toda la noche. El texto, que omite el monto global de reducción de emisiones y sólo pide "profundos recortes" en este sector sin precisar el plazo, fue cerrado el viernes por el presidente de EEUU, Barack Obama, con China, India y Sudáfrica bajo mediación de Brasil. El propio Obama ha calificado el pacto como "un primer paso" para un futuro tratado, mientras que la UE asegura que el acuerdo "no solucionará la amenaza climática". Por su parte, el secretario general de la ONU ha asegurado que trabajará para convertir ese texto "en un tratado legalmente vinculante en 2010".
La presidencia de la conferencia ha anunciado que ha "tomado nota del acuerdo de Copenhague del 18 de diciembre de 2009", que incluirá en su encabezamiento una lista de los países contrarios al texto.
La ONU ha recurrido a esta fórmula para hacer operativo el acuerdo, que ha sido duramente criticado como ilegítimo por países como Venezuela, Nicaragua, Cuba, Bolivia y Sudán. Para que pudiera convertirse en un acuerdo de Naciones Unidas, debía ser adoptado por unanimidad por los 192 países presentes en la conferencia.
En una rueda de prensa, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha asegurado que trabajará para convertir ese texto "en un tratado legalmente vinculante en 2010".
Ban ha destacado que "los cimientos del primer acuerdo global para limitar los gases de efecto invernadero se han puesto en esta cumbre" y ha dicho que no podía precisar la fecha, pero ha recordado que la presidencia de la próxima conferencia sobre el cambio climático tendrá lugar en México el año que viene.
El texto estaba siendo negociado desde el jueves y fue cerrado el viernes por el presidente de EEUU, Barack Obama, en una reunión con varios jefes de Estado y finalmente con China, India y Sudáfrica bajo mediación de Brasil.
Se trata de un acuerdo de mínimos tras el fracaso de 12 días de negociaciones en Copenhague para lograr un texto ambicioso que suceda en 2012 al Protocolo de Kioto, el único tratado que obliga a 37 naciones industrializadas y la UE a recortar sus emisiones de dióxido de carbono.
Un acuerdo, lejos de las expectativas 
El acuerdo, de carácter no vinculante, está muy lejos de las expectativas generadas en torno a la mayor reunión sobre cambio climático de la historia, y no fija objetivos de reducción de gases. Sin embargo, sí establece un total de 10.000 millones de dólares entre 2010 y 2012 para que los países más vulnerables afronten los efectos del cambio climático, y 100.000 millones anuales a partir de 2020 para mitigación y adaptación.
El presidente norteamericano, Barack Obama, ha sido el primero en declarar en la capital danesa que el documento, cuando aún se estaba redactando, no sería vinculante, pero que es un "avance sin precedentes y significativo".
Por su parte, la Unión Europa ha asegurado que el acuerdo "no solucionará la amenaza climática". Así, el presidente de turno de la UE, el sueco, Fredrik Reinfeldt, ha sostenido que el documento "no es perfecto" aunque "es un acuerdo entre los principales actores" reunidos en la capital danesa.
El presidente de la Comisión Europea (CE), José Durao Barroso, ha expresado su "decepción" por no haber alcanzado un compromiso vinculante, y que el texto está "por debajo de las ambiciones europeas", tras añadir que tener ese acuerdo es mejor "que no tener ninguno".
Otros de los líderes insatisfechos era el presidente francés, Nicolas Sarkozy, quien ha admitido que el texto consensuado no era perfecto, pero que era un acuerdo por el que todos los países, incluida China, deberán presentar sus planes para recortar las emisiones de dióxido de carbono (CO2) hasta el 1 de febrero de 2010. EPF