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Israel acude a las urnas para elegir entre Netanyahu y Livni, empatados en los sondeos

Sólo ha habido incidentes aislados. Video: ATLAS.telecinco.es
Tras meses de encabezar con holgura Netanyahu la intención de voto, Livni ha recuperado terreno en los últimos días y, según un sondeo que publicó el pasado fin de semana el diario Haaretz, ambos llegan a la cita electoral con un virtual empate técnico.
La encuesta otorgó entre 25 y 27 escaños al Likud, y entre 23 y 25 al Kadima, mientras que la tercera formación en liza sería la ultra derechista Israel Beitenu, con entre 16 y 18, y el izquierdista Partido Laborista, con entre 14 y 16, la cuarta.
Con ese eventual reparto -y una mayoría conservadora en el resto de formaciones que estarán representadas en la Knesset o Parlamento, de 120 escaños- lo seguro es que tanto Netanyahu como Livni necesitarán contar con Israel Beitenu para formar gobierno.
Concepto opuesto de Estado
En el caso de que sea Netanyahu quien tenga esa oportunidad se trataría de una alianza natural, ya que el Likud e Israel Beitenu comparten un discurso de intransigencia que excluye la concesión de cualquier atisbo de soberanía a los territorios palestinos. Y también un posible compromiso con Siria a tenor de las últimas declaraciones de Netanyahu, quien en un acto en los Altos del Golán aseguró el domingo que si vence en las elecciones esa parcela del vecino país seguirá bajo control de Israel, que la ocupó en 1967.
"Gamla no volverá a caer", dijo en referencia a la capital de los Altos del Golán en la Antiguedad, tras aseverar que "Jerusalén no será dividida de nuevo" en alusión a la exigencia de los palestinos de fijar en el este de la ciudad santa la capital de su estado.
En la otra cara de la moneda se encuentra Livni, que apuesta por la negociación para la creación de un estado palestino -en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este-, y la devolución de los Altos del Golán, clave en los contactos indirectos para la paz con Siria.
Pero si Livni es quien tiene la oportunidad de integrar la nueva coalición gubernamental no es menos seguro que la presencia en el ejecutivo de Israel Beitenu -un partido con tintes xenófobos-, le obligaría a atemperar su disposición a la negociación.
La posible alianza contra natura no ha impedido que el Kadima haya intentado hasta el último momento aglutinar al centro izquierda con el mensaje implícito de que contar con Israel Beitenu no es bueno pero que un gobierno del Likud con ese partido sería peor.
Los indecisos tienen la palabra
Ante lo cerrado de los sondeos, dos factores podrían inclinar finalmente la balanza hacia Netanyahu, que representa el Israel inflexible, o Livni, que encarna la incipiente voluntad de entendimiento con los vecinos árabes.
El primero de esos factores es el índice de afluencia a las urnas entre el millón de posibles votantes que se declaran indecisos, lo que supone aproximadamente el veinte por ciento del censo.
El segundo factor es el anuncio de un acuerdo de última hora con Hamás tras la guerra de Gaza que incluya la libertad del soldado Gilad Shalit, capturado hace tres años en la franja palestina y cuya liberación reforzaría asimismo al partido de Livni.
Netanyahu ha advertido que de alzarse con la victoria intentará formar un gobierno de unidad nacional, algo sobre lo que Livni no se ha pronunciado y, en otro caso, perpetuaría el status quo en los territorios ocupados; esto es, conduciría al inmovilismo.      LA