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Israel y Palestina, pendientes de la postura de España y otros cinco países en el Consejo de Seguridad

La renovación parcial esta semana de los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, incluida la elección de España, ha despertado el interés de Israel ante la más que posible presentación de un proyecto palestino de resolución para exigir la retirada del Ejército israelí a las fronteras anteriores a 1967 antes de noviembre de 2016. Otros cinco países --Francia, Reino Unido, Nigeria, Nueva Zelanda y Angola-- tampoco se han posicionado aún.
En concreto, los medios israelíes destacan que dos países afines a Israel y su política de ocupación de los territorios palestinos, Australia y Ruanda, han abandonado su puesto mientras que Venezuela y Malasia, alineados con los palestinos, acaban de ser elegidos.
En total se han renovado cinco puestos y los otros tres han sido para Angola, Nueva Zelanda y España, cuya postura con respecto a la resolución palestina aún no está definida. "La mayor sorpresa fue la derrota de Turquía frente a España 132 a 60" votos, destaca en un artículo de análisis el periódico israelí 'Yedioth Aharonoth', que considera un "alivio" la ausencia del Gobierno del presidente Recep Tayyip Erdogan.
Así, la resolución palestina podría provocar una "tormenta diplomática" cuando se vote, previsiblemente en enero, según ha reconocido una fuente de la diplomacia israelí en declaraciones al 'Yedioth'.
DOS LÍNEAS DE DEFENSA
Los israelíes consideran que cuentan con dos "líneas de defensa" en el Consejo de Seguridad. En primer lugar, el objetivo diplomático pasa por conseguir que la resolución no consiga los nueve votos necesarios para la aprobación de la resolución. De momento, se da por hecho el apoyo de Rusia, China, Jordania, Chad, Malasia y Venezuela y Chile también podría decantarse a favor.
En contra estarían sólo Estados Unidos y probablemente Lituania, mientras que Francia, Reino Unido, Nigeria, Nueva Zelanda, Angola y España deben aún posicionarse. Particularmente difícil es la posición de Reino Unido, tradicionalmente aliado de Estados Unidos y, en consecuencia, de Israel, pero el 13 de octubre la Cámara de los Comunes aprobó por una amplia mayoría una resolución no vinculante que emplaza al Gobierno británico a reconocer a Palestina como un estado.
Si finalmente se aprueba la propuesta palestina, aún quedaría el derecho a veto con el que cuenta Estados Unidos. Hasta ahora Israel tenía garantizada esta segunda y última "línea de defensa", pero una vez sobrepasadas las elecciones parciales legislativas estadounidenses de noviembre, el presidente Barack Obama tendrá las manos libres para volver a presionar al Gobierno israelí para que vuelva a las negociaciones con los palestinos.
Sin embargo, Washington buscará por todos los medios no tener que llegar a utilizar su veto y presionará a los demás miembros del Consejo de Seguridad para que no se apruebe la iniciativa. Para ello, es probable que proponga otras alternativas como la reanudación de las negociaciones de paz.
En el otro bando, los palestinos han insistido en numerosas ocasiones en que si no sale adelante esta resolución, suscribirán el Estatuto de Roma, constitutivo del Tribunal Penal Internacional, con lo que esta instancia tendrá competencia para investigar los crímenes de guerra cometidos por el Ejército israelí en los territorios palestinos.