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El ministro de Justicia tilda de "milicias satánicas" a las que combaten en Trípoli y Benghazi

El ministro de Justicia de Libia, Salá Maraghny, ha condenado este jueves los combates que se suceden desde hace meses entre milicias rivales en varios puntos del país, afirmando que "las milicias satánicas son criminales" y que "el Gobierno es débil".
Así, ha criticado "los combates diarios (en Trípoli y Benghazi), en los que decenas, si no cientos de personas, mueren, provocando además que la gente huya de sus casas", según ha informado el diario 'The Libya Herald'.
Libia vive una gran inestabilidad desde la caída del Gobierno de Muamar Gadafi, el 20 de octubre de 2011, debido, sobre todo, a la negativa de las milicias que ayudaron a derrocarle a entregar las armas y unirse a las fuerzas regulares.
La semana pasada, el presidente del nuevo Parlamento libio, Ageela Salé Issa, anunció que la Cámara de Representantes ha formado un comité cuyo objetivo será intentar alcanzar un alto el fuego a los combates entre las milicias en la capital, Trípoli.
Los enfrentamientos comenzaron el pasado 13 de julio, cuando milicianos de distintas brigadas islamistas lanzaron la Operación Fajr (Amanecer) para arrebatar el aeropuerto a brigadas de tendencia liberal originarias de Zintan que controlan estas instalaciones desde la caída del régimen de Gadafi.
Todas estas brigadas, tanto las atacantes como las que controlan el Aeropuerto son reconocidas oficialmente como fuerzas legales por el Gobierno libio y están todas ellas formalmente bajo su control.
Por otra parte, se suceden los enfrentamientos entre las fuerzas de la 'Operación Dignidad', con la que es conocida la ofensiva lanzada por el general renegado Jalifa Haftar contra las milicias islamistas de Ansar al Sharia presentes en el este del país, han sufrido varias derrotas en las últimas semanas, y el grupo ha llegado a declarar un emirato islámico en Benghazi.
Ansar al Sharia está catalogado por Washington como una organización terrorista y ha sido acusado del asalto al Consulado estadounidense en Benghazi en 2012. Cuatro norteamericanos murieron en este ataque, incluido el entonces embajador, Christopher Stevens.
La declaración del emirato islámico de Ansar al Sharia llegó tras meses de enfrentamientos y un mes después de que el Estado Islámico --antiguo Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIS)-- anunciara la creación de un califato islámico en los territorios que controla en Irak y Siria.