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Kirguistán celebra las primeras elecciones desde la caída de Bakiyev

La primera democracia regional intenta sobreponerse a los brutales enfrentamientos del año pasado en Osh que dejaron 500 muertos
Kirguistán celebra este domingo elecciones presidenciales anticipadas, las primeras tras la revolución que derrocó en abril del año pasado al presidente Kurmanbek Bakiyev, en medio de un tenso ambiente de división social y económica en la ex república soviética, donde todavía no han cicatrizado las heridas abiertas por la violencia entre las comunidades kirguís y uzbeca del junio de 2010 en la ciudad de Osh --la ciudad más importante del sur del país-- que costó la vida a casi 500 integrantes del segundo grupo.
La amenaza del fraude electoral y de la violencia pesan sobre los comicios, que marcarán el fin de la presidencia interina de la ex embajadora del país en Londres y Washington, Rosa Otunbayeba. El actual primer ministro, Almazbek Atambayev, parte como máximo favorito en las encuestas --y podría conseguir la victoria incluso en la primera vuelta--. La oposición conservadora del partido Ata Zhurt (Patria) ha advertido de que "millones de personas" saldrán a la calle en el caso de que alguno de los 15.000 observadores detecte una sola irregularidad.
La comunidad internacional aguarda expectante los resultados, en particular Estados Unidos. El Ejército de EEUU es actual inquilino de la base aérea de Manas, imprescindible a la hora de suministrar material bélico a las fuerzas desplegadas en Afganistán. El actual contrato de arrendamiento expira en 2014 y Ata Zhurt ya ha avanzado que no prorrogará el acuerdo.
UN AÑO DE VIOLENCIA
A pesar de que los observadores internacionales apuntan a que las elecciones transcurrirán por un cauce inusualmente democrático en una región donde los fraudes y la corrupción están a la orden del día, las autoridades han advertido de que la campaña electoral en el sur está siendo extremadamente tensa y que algunos de los candidatos presidenciales no dudarían en recurrir a la violencia para garantizar sus objetivos.
"Tenemos constancia de que hay candidatos presidenciales que pueden desestabilizar la situación en Osh si el resultado de las elecciones no les satisface", declaró el director de Asuntos Internos del ayuntamiento de la ciudad, Marat Orozbaev, a la emisora Radio Free Europe.
La violencia podría proceder de elementos afines a Atambaev, quien podría no conseguir la victoria directa en esta primera vuelta, por lo que se terminaría enfrentando cara a cara contra Tashiyev en un duelo en el que sus protagonistas sacarán a relucir las enormes tensiones históricas entre el norte, rico y urbano, y el sur, agrícola y marginado, en un país donde el salario medio de un habitante de la capital es un 50 por ciento más elevado que el del resto de la población, según cifras recogidas por el portal de noticias kirguís News 24.
Dieciséis meses después de la violencia en Osh, la Policía se enorgullece de haber "eliminado" a todos los cabecillas criminales, pero varios residentes alertan de la aparición de extremistas enfurecidos por la falta de criterio las autoridades a la hora de procesar a los culpables de la violencia.
Grupos pro derechos humanos como Amnistía Internacional han criticado los resultados del informe emitido por la comisión de investigación de Kirguistán han sido insatisfactorios, que eximen de responsabilidad a las fuerzas de seguridad, a pesar de que los numerosos testimonios de ONG locales que detallan arrestos de líderes religiosos y políticos uzbecos que denunciaban la presunta implicación de la Policía kirguisa en los disturbios.
"Nos preocupa", indica el resumen del informe de AI publicado el pasado mes de diciembre, "que las autoridades kirguisas fracasen a la hora de verificar lo sucedido y sean incapaces de hacer justicia a las miles de víctimas de los graves crímenes y violaciones de derechos humanos que tuvieron lugar".
AMENAZA DE LEVANTAMIENTO
El líder de Ata Zhurt y ex ministro de Emergencias Kamchibek Tashiyev, ha advertido de que "millones de personas" podrían levantarse en armas contra las autoridades a la mínima oportunidad que detecten algún indicio de fraude a favor del máximo favorito y actual primer ministro, Almazbek Atambayev.
"Como se falsifique el resultado de los comicios, el escándalo será inmenso", declaró Tahsiyev, líder del partido conservador Ata Zhurt (Patria), antes de anunciar el despliegue en todo el país de 15.000 observadores electorales de su propio partido para verificar el desarrollo de los comicios.
Las elecciones presidenciales kirguisas suponen un punto de inflexión en la historia reciente del país. Son las primeras tras la violenta revolución de Abril 2010 en la que resultó derrocado el presidente Kurmanbek Bakiyev --que dejó al menos 88 muertos y 1000 heridos solo en la capital, Biskhek--.
El tema dominante en estos comicios es la división existente entre el norte, rico y urbano, y el sur, agrícola y marginado en el terreno económico de la ex república soviética, donde el salario medio de un habitante de la capital es un 50 por ciento más alto que en el resto del país.
Tashiyev, que ha subido en las encuestas gracias precisamente al respaldo proporcionado por la población meridional, ha advertido hoy a las autoridades --a las que más de una vez ha acusado de llegar al poder "con sangre en sus manos"-- de que se exponen a una nueva revuelta popular.
Sin embargo, el primer ministro Atambayev ya está trabajando para salvar la división norte-sur. Si gana, "su primer ministro y el presidente del Parlamento procederán del sur", pronostica el analista Sariyev, ante la ausencia de consenso entre algunos candidatos nacidos en el sur del país, como el propio Tashiyev, a la hora de consolidar su dominio sobre los numerosos clanes de la región.
Tashiyev no duda del respaldo popular y de la capacidad de los kirguises para denunciar irregularidades electorales. "La gente no lo tolerará", añadió Tashiyev en declaraciones recogidas por Reuters. "Y se alzarán. No solo en miles, sino en decenas o incluso cientos de miles. Millones de personas se alzarán. "Están jugando con fuego", sentenció el que es uno de los líderes del Ata Zhurt (Patria), partido de carácter conservador entre cuyas propuestas iniciales se encontraba la de devolver al poder a Bakiyev.
Además, Tashiyev ha prometido que no renovará dentro de dos años el alquiler del que disfruta el Ejército de Estados Unidos en la base aérea de Manas, uno de los puntos clave para el suministro de material en la guerra de Afganistán.
MANAS
Kirguistán forma parte junto con Tayikistán, Uzbekistán y Kazajistán del corredor de suministros septentrional que emplea Estados Unidos para enviar material bélico a sus tropas en Afganistán.
A tal efecto, la base de Manas es un punto estratégico esencial. Estados Unidos paga anualmente más de 60 millones de euros a Kirguistán por su alquiler, que expira en 2014.
La base militar se ha convertido en el principal activo del país a la hora de relacionarse con la comunidad internacional, recelosa del pobre registro de la ex república soviética en el ámbito de los derechos humanos y, sobre todo, de la corrupción: el país ocupa el lugar 164 de 174 en el Índice de la Percepción sobre la Corrupción que clasifica a los países por orden de responsabilidad y buen gobierno de sus autoridades.
Sin embargo, Tashiyev es de la opinión de que la base debería cerrarse lo antes posible. "Desde que la base apareció, solo nos ha traído problemas", estimó Tashiyev en declaraciones a la radio nacional. "El alquiler termina en 2014, y si me convierto en presidente exigiré que no se extienda el acuerdo actual", aseguró.