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Marine Le Pen pide que se retomen los controles internos de las fronteras ante los altercados en Calais

La líder del Frente Popular (FN) francés, Marine Le Pen, ha pedido este viernes que se retomen de manera urgente los controles internos de fronteras, abolidos en la mayoría de Europa, ante los altercados vividos esta semana en el puerto de Calais, donde cientos de inmigrantes esperan para cruzar a Reino Unido.
Le Pen ha llegado a la ciudad cerca de las 11 de la mañana y la Policía ha tenido que abrirle camino entre sus partidarios y detractores. Mientras que los primeros la vituperaban, los segundos portaban pancartas en las que se podía leer "No hay necesidad de odio para resolver nuestros problemas" o "Solidaridad con los refugiados", según informa el diario francés 'Le Monde.
"Vengo a expresar mi solidaridad con los habitantes y a dar mis soluciones a los problemas que no paran de empeorar", ha comentado la líder del FN a su llegada, entre los aplausos de sus partidarios.
Le Pen ha calificado como "fenómeno escandaloso" la falta de respaldo de las autoridades a la ciudad ante el exponencial aumento del número de inmigrantes ilegales que llegan hasta Calais para subirse como polizones en los camiones que cruzan a Reino Unido a través del Canal de la Mancha. Los inmigrantes, la mayoría de ellos de origen africano, buscan llegar a suelo británico para encontrar un empleo.
"Es hora de declarar la guerra a este fenómeno", ha subrayado Le Pen. "El Estado de Derecho no puede seguir tambaleándose en Calais", ha denunciado y ha añadido que la ciudad se ha convertido en "una jungla donde reina la violencia y la supervivencia del más fuerte".
La representante de la extrema derecha francesa también ha cargado contra "el Gobierno y la oposición" por no decir "palabra de lo que pasa en Calais", pero que "molesta a todo el mundo". "La inmigración es un verdadero veneno, que en Calais es la consecuencia más visible y más chocante", ha señalado en declaraciones recogidas por 'La Voix du Nord'.
ESPERA EN CALAIS
El número de inmigrantes que merodean por Calais a la espera de cruzar el Canal ha pasado de 1.500 hace unos meses a 2.300 en las últimas semanas. Esta semana, la Policía ha realizado controles en las carreteras para encontrar a los polizones y ha recurrido al uso de gases lacrimógenos.
En septiembre, los gobiernos francés y británico anunciaron que la estructura del puerto de Calais cambiaría para hacer más fáciles los controles y mejorar el tráfico, con barreras alrededor de los desvíos del puerto. Aunque Francia sí cumple con la normativa del Espacio Schengen, no ocurre lo mismo con Reino Unido, que sigue manteniendo los controles de fronteras.
El ministro del Interior francés, Bernard Cazeneuve, también ha prometido la apertura de un centro de día para atender a los cientos de inmigrantes ilegales que deambulan por las calles y viven de ocupas o en campamentos levantados por ellos mismos.
Denis Robin, prefecto en la región de Pas-de-Calais, ha informado de que el centro debería estar abierto en noviembre. No obstante, las autoridades no quieren que se convierta en un campamento residencial masivo al estilo del dirigido por la Cruz Roja, el campamento Sangatte, que el expresidente Nicolás Sarkozy ordenó cerrar en 2002 por petición de Reino Unido.