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Moscovici defiende las reformas estructurales aunque en ocasiones se perciban como "ajustes dolorosos"

El comisario de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, ha defendido este jueves que las reformas estructurales son "esenciales" para impulsar el crecimiento y el empleo, a pesar de que para muchas personas entienden que son "ajustes dolorosos" o incluso un "castigo" que ya no conduce al progreso económico.
"El hecho es que para muchos europeos las reformas estructurales se han convertido a menudo en un ajuste doloroso, un castigo. Por ello, en opinión de mucha gente ya no significan progreso", ha señalado el comisario francés durante su intervención en el Brussels Economic Forum, organizado por el Ejecutivo comunitario.
En este sentido, Moscovici ha apuntado que esta opinión tiene lugar especialmente en países y sectores que han perdido competitividad durante la crisis financiera, y que, además, muchas de estar reformas abordan "sectores tradicionalmente protegidos".
Por contra, el comisario ha afirmado que las reformas estructurales son "esenciales" para enfrentarse al riesgo de un crecimiento reducido persistente en el tiempo, a una inflación cercana al 0% y al alto desempleo. Para ello, ha explicado, es necesario combinar políticas estructurales, fiscales y monetarias.
UN TÉRMINO "AMPLIO Y DIVERSO"
Así, Moscovici ha apuntado que el término 'reforma estructural' incluye un "amplio y diverso abanico" de acciones políticas, de la cuales es probable que unas generen más oposición que otras. En esta línea, ha admitido que en algunas ocasiones pueden significar flexibilidad laboral, moderación de salarios, mayor competencia o menores márgenes de beneficio a corto plazo.
No obstante, ha subrayado que las reformas estructurales también pueden suponer más formación para los trabajadores, mejores capacidades, o la eliminación de barreras para el crecimiento y las empresas en el largo plazo.
"En general, las reformas vinculadas al capital humano y a la innovación suelen ser mejor aceptadas al ser percibidas como más justas. Pero las reformas que mejoran la adaptabilidad y reactivación de los mercados también tienen una dimensión social positiva", ha destacado el francés, antes de seguir con los ejemplos e indicar, entre otras, que las reformas que abordan el paro de larga duración minimizan el riesgo de exclusión social.
"Depende de nosotros, como legisladores, comunicar mejor a los ciudadanos, empresas y consumidores los beneficios que pueden traer estas reformas estructurales, para aclarar que son mucho más que devaluación interna", ha reivindicado.
"Hoy tenemos la oportunidad de hacerlo. Ahora que la peor fase de la crisis económica está detrás de nosotros, es el momento de hacer balance, evaluar el legado de la crisis y preparar el futuro lo que llamo reformas estructurales 2.0", ha insistido.
TSAKALOTOS INSTA A PRESTAR ATENCIÓN A CUESTIONES SOCIALES
Por su parte, el ministro de Finanzas de Grecia, Euclids Tsakalotos, ha subrayado que no será posible solucionar las cuestiones importantes de Europa si no se aborda la cuestión social. "Si queremos entender el euroescepticismo (...), tenemos que entender el elemento social, las desigualdades, la sensación de la gente de que no se comparte la riqueza", ha apuntado el griego en la posterior mesa de debate, en la que también ha participado el comisario.
Con respecto al rescate de Grecia, Tsakalotos ha reivindicado la necesidad de planificar las reformas estructurales de tal forma que se puedan adoptar al mismo tiempo políticas de desarrollo. "Es importante secuenciar las reformas", ha defendido, al considerar que existen "ganadores y perdedores" tras cada ajuste, y que "esos perdedores tienen que tener la oportunidad de tener esperanza".
En cualquier caso, el ministro heleno ha recordado que los rescates de Grecia han sido "muy ambiciosos" y han exigido ajustes fiscales rápidos. Sin embargo, Tsakalotos ha remarcado que su país puede "dejar atrás el círculo vicioso" de ajustes y recesión.
Por otro lado, Tsakalotos ha recogido el testigo de Moscovici sobre las "reformas estructurales 2.0" y ha propuesto eliminar del cálculo de déficit presupuestarios "toda o parte de la inversión" de un Estado, puesto que a través de las inversiones "se incrementa el crecimiento nominal", lo que supone que "la deuda sobre el PIB se reduce igual".