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Muertes por inanición también en Deir al Zor, según la OCHA

La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, la OCHA, ha denunciado a través de un informe que unas 200.000 personas --la mayoría mujeres y niños-- necesitan ayuda urgente en la ciudad de Deir al Zor debido a la falta de alimentos y ha confirmado que ya se han producido muertes por inanición.
"Personal sanitario ha informado de casos graves de malnutrición, en particular entre menores, con informaciones no verificadas de entre 15 y 20 muertos de inanición en 2015, cuatro de las cuales eran de menores", ha señalado la OCHA. Los colegios continúan funcionando, pero el absentismo es muy frecuente "porque los menores sufren desmayos debido a la malnutrición".
La población de la parte occidental de la ciudad de Deir al Zor no puede salir de la zona debido al bloqueo impuesto por las milicias del Estado Islámico en el mes de marzo, lo que ha provocado un rápido deterioro de las condiciones. "Aunque el Gobierno continúa repartiendo pan, son pocos los suministros que quedan en la ciudad debido a que no hay acceso humanitario ni comercial a este zona", destaca la OCHA en su comunicado.
Por ello, "la población necesita urgentemente ayuda humanitaria", en particular suministros alimentarios y sanitarios" porque hay casos graves de malnutrición e incluso muertes provocadas por la hambruna.
El 15 de enero, Rusia informó del lanzamiento de 15 toneladas de ayuda en una operación aérea que ha habría servido para alimentar a los residentes, concentrados en los barrios occidentales ante el avance de los yihadistas. Además, en la bolsa controlada por las fuerzas gubernamentales hay 150.000 desplazados procedentes de otras partes de la ciudad y de la provincia de Deir al Zor.
PRECIOS DESORBITADOS
Quienes intentan salir de la zona controlada por las fuerzas gubernamentales tienen primero que obtener un permiso oficial y después deben someterse a interrogatorios y abusos de las milicias del Estado Islámico, que confiscan documentación. El Ejército controla aún el aeropuerto, pero desde septiembre no ha aterrizado ningún avión debido al riesgo que supone y solo han llegado helicópteros procedentes de Quamishli.
El resultado es un precio desorbitado de los alimentos dentro de la zona asediada, cosechados todos en una pequeña zona agrícola excepto el grano utilizado para hacer pan, del que aún quedan reservas. El kilo de azúcar cuesta 5.000 libras sirias (unos 10 euros) y el de gasolina 6.000. El kilo de cordero cuesta hasta 13.000 libras (unos 30 euros), cuatro veces más que en Damasco.
Además, la ciudad lleva diez meses sin suministro eléctrico y el escaso combustible refinado en unas instalaciones improvisadas apenas cubre las necesidades de las panaderías y bombas de agua de la ciudad. Así, solo hay agua durante tres horas una vez a la semana, un suministro sin cloro, ya que se terminó en junio de 2015.
El único hospital que funciona en la zona carece de medicinas, suministros y personal adecuados. Además, se encuentra a dos kilómetros de la ciudad. Las carencias en la red sanitaria han provocado ya los primeros casos de leishmaniasis y tifus.
Se estima que el 70 por ciento de los que quedan en Deir al Zor son mujeres y niños, ya que la mayoría de los hombres o se han marchado o han tenido que ingresar en el Ejército.