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La ONU pide más ayuda a la comunidad internacional para no perder lo conseguido en RCA

El recrudecimiento de la violencia en República Centroafricana (RCA) pone en riesgo el progreso alcanzado desde 2014, cuando una fuerte crisis interreligiosa desató una oleada de violencia en el país, según ha advertido el subsecretario general para Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas y coordinación de Emergencias, Stephen O'Brien, que ha pedido colaboración a la comunidad internacional.
"Si no actuamos ahora y mantenemos la fe, veremos una creciente necesidad e incluso una mayor vulnerabilidad de la gente ya debilitada", ha declarado O'Brien.
En un país sumido en una guerra civil y donde la mitad de la población --2,4 millones de personas-- depende de la ayuda humanitaria, desde enero de 2014 más de 10.000 niños han sido liberados de grupos armados y, a pesar de la violencia y el desplazamiento, los menores que asisten a las escuelas de emergencia en Bambari y Kaga Bandoro han terminado sus exámenes finales de primaria.
"Falmata y Amina, dos madres con ocho y tres hijos tuvieron que huir de Tokoyo en mayo. Sus casas fueron destruidas, no tienen a dónde ir. Todo lo que piden es protección y seguridad en su lugar de origen para poder empezar a pensar en volver a casa", ha contado O'Brien este martes tras tres días de visita para visibilizar la situación del país.
Mantener la seguridad en República Centroafricana implica evitar que los niños sean reclutados por grupos armados, que las mujeres sean violadas por milicianos y la entrega de ayuda humanitaria en zonas peligrosas, ha explicado Naciones Unidas.
"República Centroafricana es uno de los lugares más peligrosos del mundo para ser cooperante. Desde el comienzo de la crisis, 24 han perdido su vida en República Centroafricana. Aplaudo su coraje y su valentía", ha señalado.
Actualmente, hay más de 400.000 desplazados internos en el país, golpeado por las luchas religiosas y étnicas, según datos de Naciones Unidas. O'Brien ha visitado una iglesia católica en Bangassou donde viven confinados cerca de 2.000 desplazados.
República Centroafricana lleva sumida en un conflicto interreligioso desde 2013, cuando los antiguos rebeldes de Séléka, de mayoría musulmana, se hicieron con el poder y depusieron al entonces presidente, Francois Bozizé, provocando la aparición de milicias 'antibalaka' de mayoría cristiana que actuaron en represalia.
"Solo usen palabras y diálogo, no armas, violencia o discriminación", ha pedido O'Brien durante su visita, en la que ha exhortado a las partes en conflicto a cesar las hostilidades y ha reclamado a la comunidad internacional mayor inversión. De los 497 millones de dólares que necesita el Plan de Respuesta Humanitaria de Naciones Unidas solo se ha alcanzado el 24 por ciento de los fondos.