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Reiniciadas las conversaciones de paz entre Gobierno y rebeldes en Etiopía

Las conversaciones de paz entre el Gobierno de Sudán del Sur y los rebeldes encabezados por el exvicepresidente Riek Machar celebradas en Etiopía para intentar alcanzar un fin al conflicto se han reiniciado este lunes tras varias semanas interrumpidas.
El grupo regional de mediadores de la Autoridad Intergubernamental de Desarrollo (IGAD) --integrado por Etiopía, Kenia, Somalia, Sudán, Uganda, Yibuti, Eritrea y Sudán del Sur-- ha recordado a través de un comunicado que la reunión había sido aplazada desde el 7 de abril para permitir que se realizaran consultas.
"Durante este periodo, los enviados especiales de la IGAD han celebrado consultas con las partes en conflicto, el presidente sursudanés, Salva Kiir, y el exvicepresidente Riek Machar, para intentar acelerar el proceso de negociaciones y evitar una mayor escalada de violencia", ha apuntado.
Así, ha resaltado que las partes implicadas "han expresado su preocupación por el incremento de las tensiones y han mostrado su renovado compromiso con el proceso de mediación".
La ONU ha contabilizado miles de muertos y más de medio millón de desplazados por el conflicto, iniciado a mediados de diciembre cuando se sublevaron los seguidores de Machar, de etnia nuer, muchos de ellos integrados en el Ejército. El presidente Kiir, de etnia dinka, considera que Machar y sus aliados intentaban dar un golpe de Estado.
Los episodios de violencia en el conflicto étnico son cada vez más frecuentes. El último se produjo la semana pasada cuando los rebeldes mataron a hombres, mujeres y niños que se encontraban refugiados en una mezquita, una iglesia y un hospital en la localidad de Bentiu donde la ONU tiene una base. Los rebeldes, por su parte, niegan la autoría del ataque, que ha despertado la indignación internacional.
La violencia se ha extendido a lo largo del país, a menudo en zonas limítrofes entre territorios de distintas etnias. Los rebeldes han pedido en varias ocasiones la retirada de las tropas ugandesas, a las que acusan de impedir su avance en la capital.
Más de un millón de personas han abandonado sus hogares desde que estalló la violencia en el país más joven del mundo. En Bentiu, las excavadoras entierran a los cadáveres en fosas comunes. El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, ha descrito la violencia como "abominable" y ha dicho que tanto Kiir como Machar deben tener claro que los ataques a los civiles son inaceptables.