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Rousseff culpa a la oposición de la "crisis política" en Brasil

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha salido en defensa de su predecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, tras el "innecesario" traslado forzoso y ha culpado a la oposición de la "crisis política" que atraviesa el país sudamericano, salpicado en los últimos meses por incesantes escándalos de corrupción.
Durante la inauguración de un proyecto de viviendas en el estado de Río Grande do Sul, la presidenta ha reconocido el "momento de dificultad" que atraviesa Brasil y ha señalado a quienes "perdieron las elecciones" y "quieren adelantar las elecciones".
"La oposición tiene completo derecho a discrepar, pero no puede buscar sistemáticamente la división del país", ha advertido Rousseff, que ha alertado de las consecuencias, no sólo para la política, "sino también para la economía, para la creación de empleo, para el crecimiento de las empresas".
La implicación directa de Lula da Silva en las investigaciones por la operación 'Lava Jato', centrada en delitos de corrupción y blanqueo de capitales, ha dado munición a una posición que cuestiona la forma en que ha gobernando el Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenecen tanto Lula como Rousseff.
La actual mandataria visitó durante el fin de semana a Lula para evidenciar su apoyo y este lunes ha vuelto a criticar el "innecesario" traslado policial de su predecesor, que fue interrogado durante varias horas el pasado viernes, según informan los medios brasileños.
Para Rousseff, "no tiene ningún sentido" que Fiscalía y Policía optasen por un traslado forzoso del expresidente, cuando "siempre" se ha ofrecido a prestar declaración de forma voluntaria.