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Rousseff critica el "proceso golpista" y defiende su legitimidad

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha descrito los intentos por apartarla del poder como un "proceso golpista" y ha defendido su legitimidad para seguir en el cargo, desde el cual ha prometido seguir trabajando en favor de programas sociales.
Rousseff tiene pendiente un proceso de 'impeachment' (juicio político) por supuestas falsedades en los presupuestos de 2014, en un momento en el que el Gobierno se enfrenta a todo tipo de críticas por la trama de corrupción en torno a la petrolera estatal, Petrobras.
La presidenta ha aprovechado el lanzamiento de una nueva fase del programa de viviendas para descartar, de nuevo, que tenga previsto abandonar el poder. En este sentido, ha denunciado un "proceso golpista" que, según ha añadido, no corresponde con la "trayectoria democrática" del país sudamericano.
"Si hacen eso contra mí, ¿qué no harán contra el pueblo?", ha criticado Rousseff. "Los que quieren interrumpir un cargo elegido legítimamente serán responsables de retrasar el crecimiento económico", ha advertido, según el Palacio de Planalto.
La mandataria ha sido recibida en el acto con gritos de "no va a haber golpe", coreados por algunos representantes de movimientos sociales presentes. Rousseff les ha garantizado que el Gobierno no recortará los programas de ayuda para "ajustar la economía".