Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Rousseff niega "con vehemencia e indignación" que intentara comprar el silencio de un delator de Petrobras

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha negado "con vehemencia e indignación" que intentara comprar el silencio del senador oficialista Delcidio Amaral, que ha llegado a un acuerdo de delación con la Fiscalía en el que implica a Rousseff y su antecesor inmediato, Luiz Inácio Lula da Silva, en la trama corrupta de Petrobras.
"Repudio con vehemencia e indignación la tentativa de implicar mi nombre en la iniciativa personal del ministro (de Educación) Aloizio Mercadante en el episodio relativo a la divulgación hecha hoy por la revista 'Veja'", ha dicho en un escueto comunicado.
'Veja' ha publicado este martes el acuerdo de delación alcanzado por Amaral con el Tribunal Supremo, por virtud del cual éste admite la culpa y devuelve 1,5 millones de reales (360.000 euros) a las arcas públicas a cambio de un trato favorable por información relevante sobre el caso.
Amaral fue detenido el 25 de noviembre y salió de prisión el 19 de febrero acusado de obstrucción a la Justicia por interferir en las pesquisas del grupo de trabajo de la Policía Federal dedicado a desgranar la red de cobro de sobornos a cambio de contratos de Petrobras.
'Veja' ha difundido unas conversaciones en las que Mercadante, como emisario del Gobierno, ofreció a Amaral --que ya estaba bajo custodia policial-- ayuda jurídica, económica y política a cambio de que "no desestabilizara todo".
Mercadante ha negado que su intención fuera silenciar a Amaral, explicando que se "solidarizó" con la "brutal campaña lanzada en Internet" contra el senador oficialista. "Es una persona con la que conviví 13 años", ha dicho en una rueda de prensa.
El ministro de Educación --contra el que se multiplican los llamamientos de dimisión-- ha asegurado que fue un "gesto personal". "La presidenta no tiene ninguna responsabilidad, ni el Gobierno. La responsabilidad es únicamente mía", ha afirmado.
Además, se ha puesto a disposición del procurador general, Rodrigo Janot, y del presidente del Supremo, Ricardo Lewandowski, "para esclarecer lo que sea necesario en relación a este episodio", informa el Palacio de Planalto.