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Santos admite que la decisión de no comparecer ante la CIJ fue tardía

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha admitido este vieres que la decisión de su Gobierno de no comparecer ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en la nueva disputa territorial con Nicaragua fue tardía, pero ha insistido en que no reconoce la competencia de La Haya.
"La decisión que tomamos de no comparecer ante la Corte Internacional de Justicia es una decisión que hemos debido tomar hace mucho tiempo pero la tomamos ayer", ha dicho durante su visita al archipiélago de San Andrés, a cuyo territorio afectan los fallos de la CIJ.
A pesar de este error, Santos ha insistido en que La Haya "no le conviene a Colombia" porque "no es imparcial" y "está nadando contra corriente con decisiones que van en contra del sistema" de Derecho Internacional.
Así, ha ratificado la posición de la Casa de Nariño. "No vamos a seguir compareciendo (...) La soberanía la defendemos hasta la muerte, y hasta el último centímetro", ha dicho, de acuerdo con un comunicado del Gobierno.
El alto tribunal se declaró el jueves competente para resolver los dos casos que todavía enfrentan a ambos países por los espacios en disputa en el mar Caribe y en la plataforma continental. Santos anunció entonces que Colombia "no seguiría compareciendo" en el proceso judicial y Nicaragua le recordó que las resoluciones de la CIJ "tienen que respetarse".
BATALLA JUDICIAL
La CIJ ha declarado "admisible" la petición de Nicaragua para "determinar el curso preciso de la frontera marítima (con Colombia) en las áreas de la plataforma continental" que sobrepasan el territorio delimitado por el fallo del 19 de noviembre de 2012.
Uno de los asuntos se remonta al 16 de septiembre de 2013, cuando Nicaragua acudió a la CIJ para extender su plataforma continental más allá de las 200 millas náuticas, algo que Colombia considera "desmedido" y achaca a los "ánimos expansionistas" de su vecino.
Poco después, el 26 de noviembre de 2013 Managua denunció a Bogotá por violar su obligación de no usar o no amenazar con el uso de la fuerza, así como de no violar las zonas marítimas nicaragüenses delimitadas anteriormente por la CIJ.
La batalla judicial comenzó mucho antes, el 19 de noviembre de 2012, cuando la CIJ reconoció la soberanía colombiana sobre el archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina pero amplió la extensión de las aguas territoriales de Nicaragua hasta las 200 millas náuticas.
El presidente colombiano consideró que este fallo era "inaplicable" sin un tratado internacional, al que Nicaragua ha accedido pero aún no ha comenzado a negociarse, y denunció el Pacto de Bogotá, por el que el país reconoce la jurisdicción de la CIJ.