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Séléka ha matado a decenas de civiles, incluidos mujeres, niños y ancianos, desde su llegada al poder

HRW ha registrado la destrucción de más de un millar de viviendas y la huida de muchas personas a la selva sin agua ni alimentos
La coalición de antiguos grupos rebeldes Séléka ha asesinado deliberadamente a decenas de civiles desarmados --incluidos mujeres, niños y ancianos--, ha destruido más de un millar de viviendas y ha reclutado niños soldado desde que se hizo con el poder en República Centroafricana el pasado mes de marzo, según revela un informe de la organización Human Rights Watch hecho público este miércoles.
El documento, titulado 'Todavía puedo oler a los muertos: la crisis de Derechos Humanos olvidada de la República Centroafricana', informa con detalle de la muerte de civiles entre marzo y junio de 2013 y de la destrucción de más de un millar de viviendas, tanto en la capital, Bangui, como en el resto del país.
Asimismo, el informe advierte de que numerosas personas han escapado de sus aldeas y se han ocultado en la selva, "sin acceso a alimentos ni agua", a causa de la violencia. También da cuenta de la muerte de cientos de personas a causa de las heridas sufridas, del hambre o de las enfermedades.
"Los líderes de Séléka habían prometido el renacer del pueblo de la República Centroafricana, pero en lugar de ello han cometido ataques a gran escala contra los civiles, con saqueos y asesinatos", ha denunciado el director para África de Human Rights Watch, Daniel Bekele. "Lo peor de todo es que Séléka ha reclutado a niños de incluso trece años de edad para llevar a cabo esta carnicería", ha añadido, citado en un comunicado.
MATANZAS
Human Rights Watch efectuó una amplia investigación en el país entre abril y junio de este año, con numerosas entrevistas con víctimas, familiares de víctimas y testigos, que le ha permitido recoger informaciones detalladas sobre ataques contra civiles en Bangui y en otras provincias.
Entre las matanzas documentadas por Human Rights Watch destaca la muerte de 17 personas en el barrio de Damala, en Bangui, el 27 de marzo; el asesinato de 18 civiles en el Puente Ngaragba, entre los barrios capitalinos de Ouango y Kassai, después de que un vehículo de Séléka irrumpiera violentamente el 13 de abril en un funeral; o la campaña de saqueos realizada por los antiguos rebeldes entre el 13 y el 14 de abril en el barrio de Boy-Rabe, en Bangui, que causó la muerte de decenas de civiles, incluidos algunos niños.
Al margen de la capital, "fuera de la vista de la pequeña fuerza de paz desplegada por la Unión Africana, Séléka ha atacado las aldeas con absoluta impunidad", según Human Rights Watch, que ha registrado la destrucción de más de un millar de viviendas en 34 localidades del norte del país entre febrero y junio. En un caso concreto, "un autonombrado oficial de Séléka coordinó el asesinato de cinco hombres que fueron atados y ejecutados", ha denunciado la organización.
El informe ha documentado numerosos asesinatos de personas relacionadas con el Ejército leal al derrocado presidente François Bozizé. Por ejemplo, las fuerzas de Séléka introdujeron por la fuerza el pasado 15 de abril a nueve supuestos soldados en un vehículo, a los que trasladaron al Río Mpoko, a las afueras de Bangui.
Cinco de ellos fueron ejecutados de forma sumaria, mientras que los otros cuatro --tal como ellos mismos explicaron a Human Rights Watch-- se salvaron después de que un miembro de Séléka descubriera a última hora que no se trataba realmente de militares de Bozizé.
"FALSOS MIEMBROS DE SÉLÉKA"
Durante sus encuentros con Human Rights Watch, los representantes del actual gobierno de transición, incluidos antiguos dirigentes de Séléka --entre ellos el presidente interino, Michel Djotodia--, restaron importancia a la escala de los abusos, que consideraron obra de "falsos miembros de Séléka" o de las fuerzas leales a Bozizé.
No obstante, la investigación llevada a cabo por la organización ha permitido reunir elementos que reflejan unas "pautas coherentes de abusos por parte de fuerzas muy probablemente relacionadas con Séléka", ha precisado Human Rights Watch.
Según el comunicado de HRW, la violencia se ha intensificado en las últimas semanas en el norte del país, sobre todo en los alrededores de la zona de Bossangoa. El pasado 7 de septiembre, dos empleados de la organización no gubernamental francesa Agencia para la Cooperación Técnica y el Desarrollo fueron asesinados en las afueras de Bossangoa. Los autores del crimen eran supuestos combatientes de Séléka.
El pasado 13 de septiembre, el presidente Djotodia anunció la disolución de Séléka e informó de que las fuerzas del Estado se harían cargo oficialmente de la seguridad, pero no dio detalles sobre cómo se haría para neutralizar a los miles de combatientes de la coalición desplegados a lo largo y ancho del país.
El documento de HRW también recoge crímenes cometidos durante el régimen de Bozizé, para lo cual ha entrevistado a antiguos presos que habían sido liberados recientemente del centro de formación militar de Bossembélé, a las afueras de Bangui, en el que habían sido recluidos durante meses o incluso años en régimen de aislamiento y en condiciones de vida inhumanas, en muchos de los casos acompañadas de torturas.