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Siria revela la existencia de otras cuatro instalaciones integradas en su programa de armas químicas

El Gobierno de Siria ha revelado por primera vez la existencia de otras cuatro instalaciones integradas en su programa de armamento químico, hecho que ha sido comunicado este miércoles al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, según ha informado la cadena de televisión británica.
En base a estas informaciones, tres de las instalaciones son utilizadas para tareas de investigación, mientras que la cuarta cumpliría funciones de producción. El anuncio podría incrementar la preocupación por la posibilidad de que Damasco no haya sido totalmente transparente acerca de su programa.
La Misión Conjunta para Siria de la ONU y la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPCW), encargada de llevar a cabo la destrucción del arsenal químico sirio, concluyó la semana pasada su mandato y puso fin a sus operaciones en el país el 30 de septiembre.
La misión conjunta retiró o destruyó la totalidad de las 1.180 toneladas de agentes tóxicos y precursores químicos declarados por Siria, si bien afirmó que continuaría "clarificando ciertos aspectos de la declaración inicial" de Damasco.
El desmantelamiento de las doce instalaciones declaradas por Siria comenzará este mismo mes, y se espera que la primera de ellas quede completamente destruida a finales de noviembre.
Por su parte, la coordinadora de la misión conjunta, Sigrid Kaag, ha manifestado que no se localizaron agentes químicos en las cuatro instalaciones recientemente declaradas por el Gobierno sirio.
Pese a ello, la representante especial de Estados Unidos ante la ONU, Samantha Power, ha abogado a través de su cuenta oficial en la red social Twitter por "mantener la presión sobre el régimen para que no oculte sus capacidades químicas".
Siria aceptó en septiembre de 2013 que se destruyera su arsenal químico al completo, en un acuerdo negociado entre Rusia y Estados Unidos. El presidente sirio, Bashar al Assad, aceptó el plan después de que Washington amenazara con utilizar la fuerza en respuesta al ataque con gas sarín que acabó con cientos de personas el pasado 21 de agosto de ese año en las afueras de Damasco.