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Soldados de EEUU habrían estado en contacto con armas químicas abandonadas por el régimen de Sadam

Las armas descubiertas estaban en zonas ahora controladas por el Estado Islámico
Entre 2004 y 2011, al menos en siete ocasiones, soldados estadounidenses enviados por el Gobierno de George W. Bush a la guerra de Irak resultaron heridos al estar en contacto con armas químicas sin tener la preparación necesaria, según ha denunciado este miércoles el diario 'The New York Times'.
Según explica el diario, el Gobierno de Estados Unidos ocultó los relatos de las tropas sobre la existencia de estas armas químicas. Bush comenzó la guerra en Irak argumentando la existencia de armas de destrucción masiva, en cambio, las tropas no encontraron dichas armas, pero sí restos de los programas químicos abandonados durante muchos años pero que, en su día, el Gobierno de Sadam Husein había desarrollado con el apoyo de Occidente.
En total, los solados estadounidenses informaron --aunque bajo secreto-- del hallazgo de cerca de 5.000 ojivas químicas, proyectiles o bombas de aviación, según ha publicado el diario tras entrevistarse con decenas de soldados, funcionarios iraquíes y estadounidenses, y tras el estudio de documentos de inteligencia obtenidos bajo la Ley de Libertad de Información.
Concretamente 'The New York Times' ha encontrado a 17 militares estadounidenses y siete policías iraquíes que fueron expuestos a agentes nerviosos o mostaza. Aunque otras fuentes hablan de una cifra superior, el número oficial de afectados fue clasificado por el Gobierno de Estados Unidos.
Ahora la preocupación reside en la localización de esos restos químicos descubiertos, que estaban en territorios que a día de hoy controlan en gran medida los milicianos del Estado Islámico.
"Me sentí más como un conejillo de indias que como un soldado herido", ha dicho un exsargento del Ejército que sufrió quemaduras por gas mostaza en 2007 y que, según ha explicado, se le negó la asistencia hospitalaria y la evacuación médica a Estados Unidos a pesar de las peticiones de su comandante.
BAJO SECRETO
Desde que comenzara la guerra en 2003, el descubrimiento y la exposición a armas químicas en Irak no fue ni compartida públicamente ni entre los propios militares.
Pero el Congreso tampoco fue informado al cien por cien de todo lo que se encontró en Irak, un hecho que se entiende al conocer que las tropas y los oficiales fueron instruidos para mantener el silencio o para presentar informes que poco tenían que ver con la realidad que habían encontrado.
"'No hay nada de importancia', es lo que se me ordenó decir", ha asegurado Jarrod Lampier, un comandante del Ejército recientemente retirado que estuvo presente en el mayor descubrimiento de armas químicas durante la guerra. Según ha relatado al diario estadounidense, en su operación de 2006, se descubrieron en un antiguo puesto de la Guardia Republicana más de 2.400 cohetes que contenían un agente nervioso.
En la misma línea Jarrod L. Taylor, un exsargento, habla de "heridas que nunca sucedieron" y de "esas cosas que no existían". Por lo que denuncia que los ciudadanos fueron engañados durante una década. "Me encanta cuando oigo que no había armas químicas en Irak. Había un montón", ha dicho.
El portavoz del secretario de Defensa se ha negado a abordar los incidentes que denuncia el medios. "El secretario cree que todos los miembros del servicio se merecen la mejor asistencia médica y administrativa posible", ha declarado. "Su expectativa pasa porque los líderes de todos los niveles se esforzarán para corregir errores cometidos".