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El Supremo de Israel suspende la detención administrativa de un periodista palestino en huelga de hambre

El Tribunal Supremo de Israel ha anunciado este jueves su decisión de suspender la detención administrativa contra el periodista palestino Muhamad al Qiq, quien lleva 72 días en huelga de hambre y quien ha asegurado que seguirá su protesta hasta ser liberado.
El presidente de la Sociedad para los Prisioneros Palestinos, Qadura Fares, ha detallado que el fallo congela la detención administrativa hasta que la salud del preso mejore, según ha informado la agencia palestina de noticias Maan.
Al Qiq, cuya situación es tan grave que sólo puede comunicarse a través de mensajes escritos, ha dicho tras la decisión del Supremo que tiene como objetivo minar su resistencia contra la detención administrativa, que ha tildado de "inmoral e inhumana".
La detención administrativa es una figura que permite a las autoridades israelíes mantener bajo custodia indefinidamente a un sospechoso sin presentar cargos ni iniciar un proceso judicial.
El coordinador de Asistencia Humanitaria de Naciones Unidas para los Territorios Ocupados Palestinos, Robert Piper, expresó el martes su preocupación por la salud del periodista palestino.
El abogado de Al Qiq, Jawad Bulos, confirmó la semana pasada que su defendido continuará con su huelga de hambre hasta ser liberado o morir en prisión, tras alertar de que el periodista está "al borde de la muerte".
Al Qiq está en huelga de hambre desde el 25 de noviembre. Amnistía Internacional ha denunciado presiones y maltratos contra el periodista. "Las autoridades israelíes deben cesar de inmediato el tratamiento médico no consensuado y otras medidas de castigo impuestas al periodista palestino", ha dicho.
Al Qiq, de 33 años, vio prorrogada su detención el pasado 30 de diciembre por decisión de un juez israelí y el 17 de enero se rechazó una apelación interpuesta contra su detención.
No se han presentado cargos, pero el Tribunal Militar de Ofer considera que es responsable de "incitación al odio", que trabaja para un medio de comunicación vinculado a Hamás y que supone "una amenaza para la seguridad de la zona".