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Suu Kyi pide "tiempo y espacio" para hacer frente a la situación de los rohingya en Birmania

La premio Nobel de la Paz y consejera de Estado de Birmania, Aung San Suu Kyu, ha reclamado este domingo "tiempo y espacio" para hacer frente a la situación de la minoría musulmana rohingya.
Así, ha afirmado que "las palabras emotivas hacen difícil encontrar una solución pacífica y sensible", resaltnado que "la gente debe ser consciente de las dificultades a las que hace frente Birmania y dar una distancia de seguridad".
"Lo que estamos diciendo es que hay asuntos más importantes a los que hacer frente a nivel de nomenclatura", ha recalcado, según ha informado el diario birmano 'The Irrawady'.
Suu Kyi, que encabeza además varios ministerios del país --entre ellos el de Exteriores-- ha hecho estas declaraciones tras una reunión con el secretario de Estado de Estados Unidos, que ha reclamado avances a nivel de Derechos Humanos en el país.
El propio Kerry ha manifestado que Estados Unidos "apoya firmemente la transición democrática que está teniendo lugar en Birmania", agregando que Washington continuará retirando sanciones "si el país sigue en la senda de la democratización".
Suu Kyi ha abordado muy cautamente el asunto de los rohingya, lo que ha levantado las críticas de varios grupos extranjeros por la defensa de los Derechos Humanos, a pesar de su estatus como icono de esa lucha.
Los rohingya han sido continuamente difamados en Birmania, donde son vistos como inmigrantes ilegales procedentes de Bangladesh, incluso por varios miembros del partido de Suu Kyu.
Birmania siempre ha negado la discriminación contra los más de un millón de personas pertenecientes a la etnia, la mayoría de los cuales vive en condiciones similares a un régimen de apartheid.
A principios de mayo, el Gobierno de Birmania pidió a Estados Unidos que no utilice el término 'rohingya' para referirse a dicha minoría étnica, argumentando que "no ayuda".
El embajador estadounidense en el país asiático, Scot Marciel, afirmó a finales de abril que no dejaría de utilizar el término, recalcando que es una práctica habitual "reconocer que las comunidades pueden decidir cómo ser llamadas".