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Turquía acepta que EEUU use sus bases militares en el país en la campaña contra Estado Islámico

La asesora de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Susan Rice, ha anunciado este domingo que el Gobierno de Turquía ha aceptado que Washington use sus bases militares en el país euroasiático en el marco de su campaña contra el grupo extremista Estado Islámico.
"Es un nuevo compromiso, y lo aplaudimos", ha dicho, antes de desvelar que el mismo contempla el uso de estas bases y del territorio turco "para entrenar a la oposición moderada siria" y "participar en actividades en el interior de Siria e Irak".
Rice ha subrayado en declaraciones a la cadena de televisión estadounidense NBC que Estados Unidos aplaude la consecución del nuevo acuerdo, que incluye la utilización de la base aérea de Incirlik, ubicada en el sur del país, cerca de la frontera con Siria.
La coalición liderada por Estados Unidos ha estado bombardeando a combatientes de Estado Islámico, que tienen el control de partes de territorio tanto en Irak como en Siria, desde agosto en el primer caso y desde hace unas semanas en el segundo.
En Siria, el principal foco en los últimos días ha estado en la ciudad mayormente kurda de Kobani, cerca de la frontera con Turquía, donde fuerzas kurdas han intentado contener el avance de los combatientes, lo que ha llevado a 200.000 refugiados a cruzar la frontera.
Los yihadistas han asediado la ciudad durante casi cuatro semanas en duros combates que han dejado más de 500 muertos, según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. En los últimos días, combatientes de Estado Islámico han conseguido finalmente entrar en la localidad y hacerse con el control de casi la mitad de ella.
Las fuerzas kurdas, integradas en las Unidades de Protección Popular (YPG), se han visto superadas por el armamento del que dispone Estado Islámico por lo que han pedido a Turquía cuyos tanques apostados en la frontera son testigos de los enfrentamientos en Kobani, que les permitan recibir refuerzos y armas.
Por su parte, la Casa Blanca ha dicho que no permitirá que las tropas estadounidenses se vean arrastradas a otra guerra en Irak, de donde el presidente Barack Obama retiró las fuerzas en 2011 tras ocho años de ocupación.
Sin embargo, el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, general Martin Dempsey, ha sugerido en una entrevista este domingo que las tropas estadounidenses podrían tener que asumir un mayor papel junto a las fuerzas iraquíes sobre el terreno en el futuro.