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Tusk admite que falta "reequilibrar" y dar garantías legales al acuerdo para deportar refugiados a Turquía

Chipre avisa de que no aceptará abrir nuevos capítulos para la adhesión con Turquía
El presidente del Consejo europeo, Donald Tusk, ha admitido este martes que trabaja para "reequilibrar" y dar garantías legales al preacuerdo para deportar a los refugiados sirios a Turquía desde Grecia, de modo que el pacto sea "aceptado" por todos los Estados miembros en la cumbre de los próximos jueves y viernes.
Tusk ha hecho estas declaraciones en Nicosia, a donde ha viajado para reunirse con el presidente chipriota, Nicos Anastasiades, en un intento por salvar las reservas de Chipre al acuerdo por la disputa territorial que mantiene con Ankara.
En una rueda de prensa conjunta, Anastasiades ha considerado "inaceptable" pretender que la responsabilidad de lograr un acuerdo recaiga sobre su país, mientras que Tusk ha negado que intente "ejercer presión" sobre Chipre.
"La República de Chipre no tiene intención de consentir la apertura de ningún capítulo si Turquía no cumple plenamente con sus obligaciones (de reconocer a Chipre)", ha declarado Anastasiades.
La apertura de nuevos capítulos es una de las condiciones del preacuerdo cerrado por los líderes de la UE y Turquía el pasado lunes para contener el paso de refugiados, y que incluye, además, un pacto para deportar a suelo turco a todos los inmigrantes irregulares, incluidos los demandantes de asilo sirios, que lleguen a Grecia.
Así las cosas, Tusk ha defendido que el viaje a Nicosia se enmarca en sus esfuerzos por cerrar los "detalles" del acuerdo y conocer la posición chipriota de cara a la cumbre, en la que espera lograr el consenso que permita "reforzar la cooperación" con Turquía en materia de migración.
El presidente del Consejo ha admitido que persisten las reservas de los Estados miembros al acuerdo perfilado el lunes y ha asegurado que trabaja para "reequilibrar" la propuesta y hacerla aceptable para los Veintiocho.
"La propuesta turca redactada junto a Alemania y Países Bajos necesita aún ser reequilibrada, para que sea aceptada por los 28 Estados miembros y las instituciones de la UE", ha resumido Tusk, evidenciando así el malestar que despertó entre algunas delegaciones que la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro holandés, Mark Rutte, tomaran las riendas de la negociación la víspera de la cumbre del lunes.
En cuanto a las dudas legales del acuerdo, Tusk ha reconocido que es una de las "cuestiones clave" que deben ser resueltas aún y ha expresado su determinación para que "cualquier plan para el retorno a gran escala" entre Grecia y Turquía "cumpla plenamente con el derecho internacional y europeo".
Para ello, ha dicho Tusk, el acuerdo deberá garantizar que todos los casos serán examinados de manera "individual" en Grecia antes de que se tome una decisión sobre su retorno a Turquía y también que todo el que tenga derecho a protección internacional "recibirá la protección adecuada en Turquía".
El Alto Comisionado de Naciones Unidas para el Refugiado (ACNUR) y otras organizaciones humanitarias internacionales han tachado de "ilegal" las disposiciones del acuerdo tal y como se anunció el lunes.
El presidente del Consejo, que tiene previsto reunirse también este martes en Ankara con el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, ha adelantado que llevará a la cumbre la preocupación porque surjan "rutas alternativas" desde Turquía a otros Estados miembros como Bulgaria, si se consolida este acuerdo y el cierre de la ruta de los Balcanes occidentales.