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La coalición rechaza los informes de HRW y dice que la ONG no tiene gente sobre el terreno

La coalición militar que encabeza Arabia Saudí en Yemen ha rechazado este lunes los informes de Human Rights Watch (HRW) sobre varios bombardeos lanzados en el país, asegurando que "no hay un equipo de la ONG sobre el terreno".
Preguntado sobre estos informes durante una entrevista en la emisora NPR, el portavoz de la coalición, Ahmad al Assiri, ha resaltado que "nadie entra en Yemen sin el permiso de la coalición".
Durante la misma, Al Assiri ha expresado su deseo de que "HRW y otras ONG acudan a la coalición para recibir permiso". "Les enviaremos a investigar", ha asegurado.
En respuesta, una investigadora de HRW ha recalcado que estuvo en cuatro ocasiones en el país, agregando que existen pruebas gráficas y documentales sobre sus investigaciones en torno a los citados ataques.
Uno de ellos fue el lanzado el 15 de marzo contra un mercado de la localidad de Mastaba, que se saldó con la muerte de al menos 97 civiles, acto que fue denunciado por la ONG como un posible crimen de guerra.
La investigadora ha resaltado que, durante sus viajes al país ha investigado bombardeos de la coalición que han matado al menos a 670 civiles, así como otros abusos graves cometidos por las partes en conflicto.
Más de 6.200 personas han muerto en este año de guerra entre el Gobierno de Abdo Rabbu Mansur Hadi, apoyado por una coalición internacional liderada por Arabia Saudí, y los huthis, que cuentan con el respaldo de las fuerzas militares leales al expresidente Alí Abdulá Salé.
GUERRA EN YEMEN
La guerra en Yemen empezó el 26 de marzo de 2015, cuando Arabia Saudí y sus aliados regionales lanzaron la 'Operación Tormenta Definitiva', con la intención declarada de "repeler a las milicias huthis, Al Qaeda y el Estado Islámico" en Yemen.
Las monarquías del Golfo Pérsico temen que la influencia de Irán en la región se extienda con el ascenso de los huthis al poder, en medio de la inestabilidad generada por el conflicto iraquí y la guerra en Siria.
La crisis política en Yemen, fruto de las disputas intestinas no resueltas con la caída del Gobierno de Salé, en 2011, se agravó en septiembre de 2014 con la irrupción en la capital, Saná, de los rebeldes chiíes.
Los huthis, que históricamente han reivindicado mayor autonomía para el norte de Yemen, llevaron a Hadi y su Gobierno a dimitir en bloque y huir a Riad, evidenciando así la pugna por el control del país más pobre del Golfo.