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Los cuerpos de los bebés chinos, arrojados al río por no poder pagar sus incineraciones

Los dos trabajadores de la morgue del centro médico llegaban a acuerdos con las familias de las mujeres que habían concebido a los bebés y a los fetos para entregarles los cuerpos a cambio de una compensación económica.
Muchas familias no se podían permitir incinerar los cadáveres de los menores, un ritual que en China puede tener un precio equivalente a varios cientos de euros. Por esta razón les dejaban la responsabilidad de deshacerse de los cuerpos a los dos empleados que, al parecer, los habrían arrojado al río.
El macabro hallazgo se produjo el pasado domingo cerca de un puente de Jining, una ciudad de la provincia oriental de Shandong, cuando un vecino de la zona encontró el cadáver de un feto y alertó a las autoridades.
Algunos de los cuerpos fueron hallados en bolsas verdes de plástico y tenían tiras de identificación alrededor de las piernas donde figuraba la fecha de nacimiento, el nombre de la madre y el número de cama de hospital.
A pesar de que oficialmente el Gobierno no ha ofrecido detalles sobre el número de cuerpos, medios locales creen que el macabro hallazgo se compone de 21 fetos y un número indeterminado de cadáveres de bebés, algunos de ellos procedentes de abortos. EPF