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La exministra de Inmigración iraquí insta a la comunidad internacional a intervenir para proteger a las minorías

La exministra de Inmigración y Refugiados iraquí y presidenta de la ONG Hammurabi Human Rights en Bagdad, Pascale Warda, ha advertido este miércoles de que la situación de las mujeres y las minorías en Irak sólo podrá solucionarse mediante una "intervención conjunta por parte de fuerzas internacionales con ayuda iraquí".
Warda, católica y asiria, ha denunciado que las tropas iraquíes son débiles frente a la amenaza que supone el grupo terrorista Estado Islámico, que invadió el norte del país en 2014 y lleva desde entonces persiguiendo a cristianos, yazidíes y turcomanos en la zona a la espera de que se conviertan al islam, lo que se suma a la inestabilidad política y el alto nivel de corrupción existente en el país.
"Es obvio que este problema es de carácter internacional y debe ser tratado como tal. Sin tropas extranjeras es imposible vencer a los terroristas, y nuestro Ejército está dividido por religiones y lenguas. Necesitamos tropas internacionales que puedan entrenar a los soldados iraquíes, así como ayuda proveniente de la ONU", ha aseverado en la presentación del libro 'Una rosa en Irak', escrito por la periodista Ana Gil.
Desde que comenzó la guerra en 2014 contra el Estado Islámico, unos 2 millones de personas han abandonado el país, donde muchos iraquíes viven sin electricidad o agua potable. Warda, que ha trabajado por la integración y mejora de la calidad de vida de las minorías en la zona, ha reivindicado una mayor determinación política por parte del Gobierno, que "tiene un presupuesto anual de 130.000 millones de dólares pero no hace nada productivo con ellos, no construye hospitales ni escuelas".
La exministra ha recalcado, además, que la situación de las mujeres no ha progresado y que se sigue desconfiando de los cristianos para ocupar cargos políticos de responsabilidad a pesar de que existe en el Parlamento una cuota para ambos.
"En el caso de las mujeres, han sido ellas las que han denunciado la situación, fueron las primeras en dar un paso adelante. Luchamos por una cuota y se estableció un 25 por ciento de los escaños, pero el número de ministras ha disminuido, éramos seis y ahora solo queda una", ha explicado. "No tienen voz, los hombres las aíslan porque les tienen miedo", ha añadido.
Warna ha destacado, además, que "la cuota de cristianos en el Parlamento es utilizada por los grandes partidos para hacerse con un mayor número de escaños, no para ver representada a una minoría que ciertamente ha colaborado en la reconstrucción del país".
El libro 'Una rosa en Irak' condensa el testimonio de la exministra, que ha sido objetivo de cinco ataques directos y ha conseguido, desde que fue designada ministra en 2003, que miles de desplazados de cualquier etnia o religión no abandonasen Irak.