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El juez multa al grapo condenado por un atraco en Barcelona por no declarar

La miembro de los GRAPO María de los Angeles Ruíz, durante el juicio celebrado hoy en la Audiencia Nacional, en el que el fiscal pide siete años de cárcel para ella por el atraco a un furgón blindado en Barcelona, el 23 de septiembre de 2000. EFEtelecinco.es
El juez de la Audiencia Nacional Javier Gómez Bermúdez ha multado con 200 euros al grapo Jesús Merino del Viejo por negarse a declarar en el juicio por el atraco a dos vigilantes de Prosegur, en Barcelona en 2000, cometido supuestamente por los también miembros del Grapo Israel Torralba y María Ángeles Ruiz.
Merino del Viejo ya fue condenado por estos hechos, por lo que hoy estaba obligado a declarar al hacerlo en calidad de testigo y no de coimputado.
Pese a las explicaciones del juez, Merino del Viejo se ha negado a declarar, por lo que el tribunal le ha impuesto la multa mínima de 200 euros considerando que "carece de medios" para hacer frente a una cuantía más elevada.
Tampoco han querido declarar los dos acusados, para los que el fiscal pide siete años de prisión por un delito terrorista contra el patrimonio, quienes han estado hablando entre ellos durante toda la sesión, pese a las peticiones de Bermúdez de que guardaran silencio.
Según las conclusiones provisionales del Ministerio Público, los hechos ocurrieron el 23 de septiembre de 2000, cuando los acusados, junto a Merino del Viejo y a un cuarto miembro del GRAPO "no identificado", abordaron a dos vigilantes de la empresa Prosegur encargados de la recaudación de un supermercado de la cadena Condis, en Barcelona.
Los cuatro grapos iban armados y les arrebataron la recaudación, que ese día ascendía a 18.055 euros, así como los dos revólveres que llevaban, uno de los cuales fue intervenido posteriormente al grapo Israel Clemente tras haber sido utilizado en otros atentados como el de la esposa del empresario Francisco Colell en 2006 en Zaragoza.
Sí han declarado, sin embargo, los dos vigilantes agredidos,, que han relatado cómo les encañonaron antes de tirarles al suelo y de amenazarles para hacerse con el dinero.
"Me pusieron la pistola en la boca", ha señalado uno de ellos.
La vista ha sido suspendida ante la imposibilidad de testificar, por videoconferencia, de un policía nacional destinado en Vitoria debido a problemas técnicos.
El juicio se reanudará el próximo martes con la declaración presencial de este testigo.