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A juicio por matar a su bebé de 21 meses con decenas de "patadas y puñetazos"

Los médicos dieron el alta al bebé con una pierna rota y varios golpes en la cabeza porque pensaron que se lo había hecho de manera accidental. Tres semanas después, Bobby Louch moría en su casa por los daños cerebrales irreparables que le había provocado la violencia "deliberada y repetida" de su madre y el novio de esta. Ahora, Collette Harris de 30años, y James Phillips, de 25 se enfrentan a la Justicia. Durantes las sesiones del juicio se han podido escuchar testimonios médicos estremecedores.
El bebé presentaba 40 lesiones por todo el cuerpo, incluido un golpe en el estómago que le reventó el hígado, el páncreas y los intestinos. El pequeño Bobby Louch también tenía dos costillas rotas, una quemadura en la mano derecha, un sangrado en la columna vertebral y masivos daños cerebrales.
La historia de Bobby Louch ha recordado a la de Peter Connelly, que murió en agosto de 2007, tras meses de tortura y sin que los servicios sociales, decenas de visitas, detectaran la situación de abandono y maltrato. Su madre y la pareja fueron condenados por permitir su muerte.
Harris explicó a los médicos que el golpe de la cabeza se lo dio con la cama y que la pierna se la rompió saltando en el sofá.
El doctor que atendió al bebé, Mariano Da Costa, ha asegurado en el juicio que lo atendió con sumo cuidado. "Examiné su piel cuidadosamente porque los moratones eran sospechosos", pero solo "pudimos confirmar un accidente".
Semanas después, la madre llamó a urgencias porque su bebe estaba muerto. "Mi hijo no respira y tiene la cara llena de moratones", sentenció al telefonear a la ambulancia. Al padre del niño, del que está separada, le dijo presa de los nervios: "Yo no he sido".
Harris y su pareja (en la imagen inferior) niegan haber matado o dejado morir al pequeño. EBP