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Los médicos británicos, a favor de "una muerte en paz, tranquila y digna" para 'Baby RB'

El caso de "Baby RB" ha conmocionado al Reino Unido. El bebé permanece conectado a un respirador en un hospital británico desde que nació el 10 de octubre del año pasado. El pequeño padece una rara dolencia neuromuscular que le limita la capacidad de respirar y mover las extremidades. Sus padres se han enfrentado en los tribunales por el futuro de su hijo. La madre, con el respaldo de los médicos, pide una "muerte digna, en paz y tranquila" porque tendrá una vida "dolorosa". El padre, sin embargo, lucha contra la decisión médica y asegura que el menor "puede ver, oír y sentir". En los próximos días, un juez deberá decidir si se debe mantener artificialmente con vida al pequeño o no.
Los médicos que cuidan al menor, apoyados por la madre, defienden la posibilidad de dejarle que tenga "una muerte digna y tranquila", porque consideran que su existencia será "miserable y dolorosa", incluso aunque una eventual operación quirúrgica permitiera separarle del respirador y enviarle a casa de alguno de sus progenitores, que están separados.
Por esta razón, han pedido al magistrado Justice McFarlane, en la primera de las vistas celebradas en el Alto Tribunal de Londres, que autorice su desconexión de las máquinas que le mantienen aún con vida "por el propio interés" del menor.
Sin embargo, su padre defiende que se le practique una traqueotomía antes de tomar una decisión tan definitiva.
Los abogados del padre sostienen que el cerebro del niño funciona perfectamente y no ha resultado afectado por la enfermedad y puede ver, oír, sentir y reconocer a sus progenitores y afirman que lo demostrarán con un vídeo del pequeño que sirva para que el juez no permita la "desconexión" del menor.
Sin embargo, el abogado de la madre, Anthony Fairweather, ha manifestado en un comunicado que ella "ha estado junto a la cuna de su hijo en el hospital desde el día que nació. Cada día ha podido ver el dolor que sufre el niño sólo para sobrevivir".
"A la hora de decidir su apoyo a esta petición de los médicos, ha escuchado y ha consultado a algunos de los mejores doctores del mundo", ha indicado el abogado, quien ha añadido que todos han coincidido en el diagnóstico de que si el bebé es mantenido artificialmente con vida será a costa de un gran dolor.
"En su cabeza, el sufrimiento intolerable que experimenta su hijo pesa más que el dolor personal que ella sentiría si le perdiera", ha añadido el abogado de la madre.
Al tratarse de un caso en proceso judicial no han trascendido las identidades de los padres ni del bebé, pero parece que se trata de una pareja muy joven, de unos 20 años, que se ha separado amistosamente.
El niño nació el 10 de octubre de 2008 con serios problemas respiratorios, que obligaron a conectarle inmediatamente a un respirador artificial para que siguiera con vida. Desde entonces, y una vez diagnosticado el síndrome genético (SMC), el niño ha perdido la práctica totalidad de su tono muscular y es incapaz de mover brazos y piernas. EPF