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Más de tres millones de bosnios están llamados mañana a unas elecciones históricas

Algo más de tres millones de bosnios están llamados a votar el próximo domingo para las séptimas elecciones generales de Bosnia-Herzegovina, que tras un año lleno de protestas contra el paro, la corrupción política y la falta de reformas institucionales se enfrenta a su mayor desafío desde que acabara la guerra, en 1995.
Bosnia-Herzegovina elige a la Presidencia y a sus representantes parlamentarios en un complejo sistema electoral marcado por las singularidades étnicas del país balcánico. Sus ciudadanos se enfrentan a unos comicios que podrían resultar favorables para acercarse a la Unión Europea y la OTAN y para la reforma de la organización territorial.
La situación de este país se ha visto fuertemente condicionada por la crisis económica y financiera. Según la ONU, dos tercios de la población joven se encuentra desempleada. Cuenta además con un 27,5 por ciento de paro y unos enormes problemas de corrupción tras la privatización de su tejido industrial cuando cayó el comunismo. Desde febrero de este año, Bosnia se ha visto envuelta en una serie de protestas, muchas de las cuales desembocaron en violencia callejera. Al parecer, los indicadores económicos no invitan al optimismo, ya que no apuntan a nada que pueda parecerse a una recuperación.
El sistema de gobierno de Bosnia es uno de los más complejos y enrevesados del mundo. Su sistema electoral divide a la población en tres etnias: bosniacos (musulmanes), serbobosnios (ortodoxos) y bosniocroatas (católicos), o simplemente en bosniacos, serbios y croatas. Tanto candidatos como votantes tienen que estar empadronados en una de estas tres etnias, llamadas por la Constitución "naciones constituyentes".
De esta manera, un serbio no puede votar por un candidato croata o musulmán. Solo se puede pertenecer a uno de estos tres grupos. Si hubiera un matrimonio entre un serbio y una croata, sus hijos tendrían que elegir a cuál de las dos etnias pertenecen. Esta controvertida división provoca que la Presidencia de la República sea tripartita, es decir, hay tres copresidentes, uno para cada nación constituyente. La Presidencia es quien, tras las elecciones, propondrá un candidato a jefe de Gobierno que deberá someterse luego a una investidura parlamentaria.
17 CANDIDATOS A COPRESIDENTES
En estas elecciones, hay un total de 17 candidatos para copresidentes: diez bosniacos, tres serbios y cuatro croatas. El favorito para copresidente bosniaco es el candidato del Partido de Acción Democrática (SDA), Bakir Izetbegovic, actualmente en el cargo. Su principal contrincante es el del Partido Socialdemócrata (SDP), Bakir Hadziomerovic, que ha abogado por la entrada en la OTAN como "prioridad de prioridades" durante esta campaña electoral.
Por la votación croata, el candidato mejor posicionado es el de la conservadora Unión Democrática de Bosnia y Herzegovina (HDZ BiH), Dragan Covic, que pretende buscar una estructura territorial "a la medida de los tres pueblos". En cuanto a la candidatura serbobosnia, se disputarán la copresidencia la nacionalista Alianza de Socialdemócratas Independientes (SNSD), que propone a Zelika Cvijanovic, y la coalición de derecha que forman el Partido Demócrata Serbio (SDS) y el Partido del Progreso Democrático (PDP), liderada por Mladen Ivanic.
El proceso de elección de la Presidencia es muy enrevesado, pero el sistema parlamentario no se queda atrás. La Constitución establece un Parlamento dividido en dos órganos: la Cámara de los Representantes y la Cámara de los Pueblos. La primera distribuye sus escaños entre las dos entidades territoriales del país: la Federación de Bosnia y Herzegovina, que cuenta con una mayoría bosniaca y croata, y la República Srpska, mayoritariamente serbia. Por su parte, la segunda cámara solo cuenta con quince parlamentarios, cinco para cada una de las tres naciones.
Este complejo sistema administrativo es fruto de la historia de este país. Al acabar la Guerra Fría, se produjo la disolución de Yugoslavia a lo largo de la década de los 90. El proceso, que ya había empezado por las independencias de Eslovenia y Croacia por el oeste, fue resuelto a base de guerras. Dada la composición étnica de este país, el conflicto bélico en Bosnia se convirtió en una forma de limpieza racial. Los Acuerdos de Dayton, firmados en 1995, pusieron fin a la guerra. En ellos se pactó una constitución democrática que dividiera el nuevo estado en dos entidades.