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El primer ministro de Kirguistán proclama su victoria en las presidenciales

El primer ministro de Kirguistán, Almazbek Atambayev, ha proclamado su victoria este lunes en las elecciones presidenciales, celebradas un día antes, mientras los partidarios de candidatos derrotados se han manifestado en el sur del país.
Con el 99 por ciento de los votos escrutados, Atambayev ha recibido el 63 por ciento, una clara mayoría que evita la celebración de una segunda vuelta. Sin embargo, varios candidatos anunciaron, incluso antes de que se cerrasen los colegios electorales, que iban a recurrir los resultados.
Además, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), ha señalado en un comunicado que "un número considerable de votantes no estaban en las listas, ha habido irregularidades con las urnas, votaciones múltiples y por familias, compra de votos y traslado de votantes de unos colegios electorales a otros para multiplicar los votos". También ha constatado que no se ha dado acceso al proceso de recuento a algunos observadores.
Los dos principales rivales de Atambayev --de los 16 que se presentaron a los comicios-- recibieron cada uno algo menos del 15 por ciento de las papeletas. Ambos tienen un gran apoyo entre los nacionalistas del sur de Kirguistán, donde en junio de 2010 se produjeron unos disturbios por motivos étnicos en los que murieron cientos de personas.
PROTESTAS
Unos 200 simpatizantes de Kamchibek Tashiyev, que quedó en tercera posición, se manifestaron en la ciudad de Jalalabad y bloquearon una importante avenida. También hubo una protesta de partidarios de este aspirante en Osh, la ciudad más grande del sur del país.
Tanto Tashiyev como Adajan Madumarov, que fue el segundo más votado, han dicho que las acciones que emprenderán serán legales pero que no descartan convocar manifestaciones. Tashiyev ha reclamado unas nuevas elecciones. "No me voy a calmar", ha declarado a los medios de comunicación en la capital, Bishkek. "Los votantes están preparados y pronto veréis su reacción", ha advertido.
Atambayev defiende las reformas que ha puesto en marcha la presidenta interina, Rosa Otunbayeva, que llegó al cargo después de la revolución de abril de 2010, que puso fin a un régimen autoritario que duró 20 años.
Las reformas han reducido el poder del presidente y han establecido que el Parlamento es el principal órgano de toma de decisiones, unos cambios a los que oponen los principales rivales del primer ministro. Kirguistán se ha convertido así en la primera democracia parlamentaria de Asia Central.
En virtud de la actual Constitución, el próximo jefe de Estado podrá estar en el cargo durante un mandato de seis años y designar al ministro de Defensa y al máximo responsable de la seguridad nacional.
Atambayev ha afirmado que "Kirguistán no necesita un sistema autoritario". "Deberíamos decidir todas las cuestiones juntos", ha agregado. En su opinión, "la fuerza de un presidente, de un político, reside en que tenga la confianza del pueblo".
Por otro lado, el candidato, favorable a Rusia, ha señalado que no apoya la presencia de la base militar del aeropuerto de Manas (cerca de Bishkek), que es utilizada por el Ejército de Estados Unidos para la guerra de Afganistán. El contrato de arrendamiento expira en 2014.
DESCONTENTO EN EL SUR
Atambayev, que recibió muchos votos en Bishkek y en otras regiones del norte del país, ha indicado que sus dos principales oponentes son "buenos políticos" y que "cualquier persona fuerte" es capaz de trabajar por el bien del país.
Pero el desencanto es evidente entre los electores de Osh. "Mi opinión personal es que los resultados no pueden estar más lejos de la verdad", ha dicho un profesor de universidad llamado Kamil.
En el sur, el voto se ha divido según criterios étnicos. Mientras que Tashiyev y Madumarov han obtenido buenos resultados entre la población de etnia kirguís, muchos miembros de la comunidad uzbeka han votado a Atambayev.
Estos últimos consideran que las buenas relaciones de Atambayev con Rusia son la mejor opción para evitar que se repitan los enfrentamientos del año pasado entre ambas comunidades. "Todos los ciudadanos sensatos quieren a Atambayev. No quieren un feudo étnico", ha asegurado Begin Tavokyalov, que se gana la vida vendiendo melones en un barrio uzbeko de Osh.
LA OSCE, "CAUTAMENTE OPTIMISTA"
La OSCE, cuyos observadores han supervisado el proceso electoral, ha dicho ser "cautamente optimista" respecto al futuro de la democracia en Kirguistán, si bien ha señalado varios problemas en la recopilación de las listas de electores y la tabulación de los datos.
"Es decepcionante que los problemas del día de las elecciones no hayan estado a la altura de la promesa de democracia", ha concluido en una rueda de prensa la jafa de la misión de la Oficina para las Instituciones Democráticas y los Derechos Humanos de la OSCE, Corien Jonker.
A pesar de todo, la OSCE ha destacado varios aspectos positivos del proceso, como el pluralismo, la competitividad y el respeto de las libertades fundamentales.