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El presidente de Filipinas prohíbe fumar en público con penas de cárcel

El presidente de Filipinas prohíbe fumar en público con penas de cárcelGtres

Rodrigo Duterte, ex fumador, desafía al poderoso lobby del tabaco del país para firmar un orden que también prohíbe el "vaping" o uso de cigarrillos electrónicos. La prohibición conlleva una pena de cuatro meses de cárcel y una multa de unos 100 euros.

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, firmó una orden ejecutiva que prohíbe fumar en público en el segundo país más poblado del sudeste asiático, creando una de las leyes antitabaco más estrictas de la región, informa The Guardian.

La prohibición, que conlleva una pena máxima de cuatro meses de cárcel y una multa de 5.000 pesos (unos 100 euros), cubre tanto el fumar en el interior como en el exterior, dijo el jueves el portavoz presidencial Ernesto Abella.

También cubre las prohibiciones existentes sobre publicidad, promociones o patrocinio del tabaco, las cuales están sujetas a multas de hasta 400.000 pesos y penas máximas de prisión de tres años y posible revocación de permisos de negocios.

Duterte era fumador habitual, pero renunció cuando le diagnosticaron el síndrome de Buerger, que puede causar bloqueos en los vasos sanguíneos.

Duterte hizo campaña para que la presidencia prometiera ser dura contra los criminales, los corruptos y los traficantes y usuarios de drogas y para erradicar los vicios uno por uno, como fumar y jugar ilegalmente.
Las zonas de fumadores no superiores a 10 metros cuadrados estarán instaladas sólo para adultos y deberán estar a al menos 10 metros de las entradas o salidas del edificio, de acuerdo con la orden firmada el martes. Además, se crearán grupos de trabajo antitabaco dirigidos por la policía en ciudades y pueblos.

La prohibición de fumar también cubre al "vaping" o al uso de cigarrillos electrónicos, y se aplicará en los casinos, incluyendo salas de juegos y salas de entretenimiento, y dentro de los edificios del aeropuerto, excepto en las áreas designadas de fumadores al aire libre.

Los activistas de salud pública filipinos han luchado durante mucho tiempo contra el fuerte lobby del tabaco y han acogido con agrado el impulso de Duterte para dejar de fumar en público.

El país tiene cerca de 17 millones de fumadores, o casi un tercio de la población adulta, según un informe de 2014 de la Alianza de Control del Tabaco del Sudeste Asiático. Casi la mitad de los hombres filipinos y el 9% de las mujeres fuman y los expertos dicen que el hábito cuesta a la economía cerca de 4.000 millones de dólares al año en pérdidas de salud y productividad.

El propietario de Marlboro, Philip Morris International, que se estima que tiene más del 70% del mercado filipino a través de su joint venture Fortune Tobacco, estará entre los productores internacionales más afectados.

En 2015, Filipinas representaba casi uno de cada 13 cigarrillos vendidos por Philip Morris a nivel mundial, aunque los analistas estimaron que valía aproximadamente el 2% de sus ganancias.