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El ex presidente mauritano alerta de que si hay fraude la crisis será muy grave

El ex presidente mauritano y candidato en las próximas elecciones presidenciales Ely Uld Mohamed Vall. EFE/Archivotelecinco.es
El ex presidente mauritano y candidato en las próximas elecciones presidenciales Ely Uld Mohamed Vall aseguró hoy a Efe que "si hay fraude electoral, Mauritania se dirigirá a una crisis extremadamente grave, que podría hacer replantearnos todo".
Vall, que gobernó Mauritania tras su golpe de Estado en agosto de 2005 hasta la celebración de las primeras elecciones presidenciales libres en el país en 2007, hizo pública el sábado su candidatura a los comicios que se celebrarán el 18 de julio.
El gran favorito para esa cita es el actual "hombre fuerte" de Mauritania, el general Mohamed Uld Abdelaziz, que dirige el país después de la última asonada, el pasado mes de agosto.
"Las elecciones transparentes son una cuestión de voluntad política. Si las autoridades tienen la intención de que sea así, lo conseguirán. Si por el contrario, pretenden hacer fraude, eso podría llevarnos a una crisis extremadamente grave, que podría hacer replantearnos todo", señaló Vall en una entrevista con Efe.
Las elecciones de julio son el producto del acuerdo entre Abdelaziz y la oposición, alcanzado esta semana en Dakar y rubricado el jueves en Nuakchot bajo los auspicios de la comunidad internacional y de la mediación senegalesa.
Merced a este pacto, se formará un gobierno de unidad nacional que se encargará de preparar los comicios, con ministerios considerados clave, como el de Interior, en manos de la oposición.
Durante la crisis, Vall ha adoptado una posición discreta, que él se resiste a calificar como de "perfil bajo", ya que considera que no ha sido "una parte activa de la crisis, ni en el poder ni en la oposición".
"Por una cuestión de eficacia, no he querido echar aceite al fuego, sino que he preferido trabajar todos los días con la comunidad internacional y con la clase política para hallar una solución", señaló.
Tras el golpe de Estado que él mismo lideró contra el dictador Mauliya Uld Taya en 2005, Vall hizo historia al fomentar la aprobación de una constitución que le prohibía a él o a cualquier miembro de la Junta Militar presentarse a las presidenciales.
Sin embargo, estima que las circunstancias han cambiado, ya que el pronunciamiento de Abdelaziz ha devuelto al país a la inestabilidad, y, sobre todo, ha paralizado el proceso de transición democrática que él comenzó.
"De forma general yo digo que un golpe de Estado es la peor de las soluciones", considera, y, de manera sutil, justifica en retrospectiva su levantamiento al añadir que "este golpe (de Abdelaziz) no tenía objetivo político ni ha podido ofrecer una solución política a la crisis, sino que la ha empeorado".
Aunque no enumeró propuestas concretas sobre su programa, destacó que sus objetivos son refundar la democracia en el país, crear una verdadera economía, desarrollar la justicia, implicar a los actores políticos en la vida del país, y conseguir que cualquier cambio futuro esté dentro de la legalidad y la alternancia de partidos.
La casa de Vall estaba hoy llena de partidarios suyos que vinieron de forma voluntaria a ofrecer al antiguo jefe de la Seguridad Nacional del país su colaboración para la campaña electoral.
Pese a ello, Vall no desveló qué apoyos dentro del país ha recibido ya, aunque sí asegura que está "más que dispuesto" a apoyar un gobierno "lo más amplio posible" tras las elecciones.
Al margen de la inestabilidad política, otro frente nubla el panorama mauritano: el terrorismo "yihadista" de Al Qaeda.
Para Vall, la amenaza terrorista "es completamente posible, pero es soportable a condición de que haya un estado gestionado por alguien sensible a esta cuestión, que la conozca y tenga la capacidad de tomar las medidas que hagan falta".
Finalmente, respecto a la relación de Mauritania con la vecina España, Vall destacó que lo fundamental es que "no hay ningún elemento que pueda constituir un hándicap histórico o presente para el desarrollo de estas relaciones".
En ese sentido, estableció tras ejes para la política bilateral: "El más prioritario, el problema de la inmigración desde un punto de vista de la seguridad; la cooperación económica, y la cooperación política en el marco del Mediterráneo".